Más de la mitad de las jóvenes inmigrantes sufre ansiedad o depresión por el "choque cultural" y la "sensación de culpa"

Actualizado 24/11/2008 14:46:47 CET

Dejar a sus hijos en el país de origen o adaptarse al papel que la mujer tiene en Occidente, dos de los principales obstáculos

MADRID, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

Más de la mitad (61%) de las mujeres inmigrantes entre los 30 y los 44 años que viven en España sufren ansiedad o depresión generadas por la "sensación de aislamiento", los "grandes choques culturales" que deben asumir y la "sensación de culpa" que a muchas les provoca dejar a sus hijos en el país de origen, según un estudio presentado en el XXVIII Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que se celebra en Madrid.

Según el doctor José Vázquez, coordinador del Grupo de Atención al Inmigrante de semFYC, las mujeres son "más vulnerables" a desarrollar este tipo de problemas, dado que sufren más situaciones de aislamiento y se enfrentan a grandes choques culturales". "Por ejemplo, en el mundo árabe el papel de la mujer es muy diferente al existente en el mundo occidental", apuntó el experto.

"Además, muchas de ellas dejan a sus hijos en el país de origen y eso les genera sentimientos de culpabilidad que pueden conducir a estos cuadros de patología mental", añadió el doctor Vázquez.

Según el experto, un 30% de los problemas de salud que sufren los inmigrantes son mentales, procesos como la depresión, el insomnio o la ansiedad que surgen del propio proceso migratorio y que en muchos casos, no pueden superar falta de recursos.

Asimismo, agravarían la situación problemas como una situación irregular de residencia, unas condiciones laborales de alto riesgo, el hecho de vivir, en algunos casos, en zonas de riesgo social o la dificultad de acceso a los servicios sanitarios por falta de información ó problemas de comunicación relacionados con el idioma.

VIVIENDAS "INSALUBRES", TRABAJOS "INSEGUROS

Otros problemas de salud frecuentes en el colectivo son los generados por una vivienda en malas condiciones de salubridad, lo que favorece la transmisión de enfermedades infecciosas, como la tuberculosis, las diarreas o la sarna, o un trabajo sin condiciones suficientes de seguridad que favorezca los accidentes laborales

"Éstos factores de riesgo convierten a las infecciones respiratorias, problemas gastrointestinales, dolores musculares ó heridas por accidentes en los problemas de salud más frecuentes entre los inmigrantes", explicó el doctor Vázquez.

No obstante, recordó el experto, el perfil del inmigrante en nuestro país sigue siendo el de una persona joven, de unos 30 años, con una salud normalmente superior a la existente en su país de origen y que no suele presentar enfermedades tropicales o importadas.

De hecho, sólo un 27,56% de los inmigrantes de nuestro país sufre una enfermedad crónica frente al 52,3% de los españoles, y sólo un 12,7% acude al menos una vez a los servicios de Atención Primaria frente al 57,75% de la población española, que acude

"El trabajo es imprescindible para un inmigrante, por ello intentan buscar una solución rápida a su problema de salud que les permita volver a incorporarse cuanto antes a su puesto de trabajo, aunque no sea en las mejores condiciones; también es común que no vuelvan a las revisiones pertinentes", concluyó.