Publicado 02/07/2020 11:59:21 +02:00CET

Más de la mitad de los alergólogos han realizado algún tipo de actividad directa con pacientes COVID-19

Mujer se suena la nariz, catarro, alergía.
Mujer se suena la nariz, catarro, alergía. - GETTY IMAGES / BOJANSTORY - Archivo

MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Más de la mitad de los expertos en alergología han realizado durante la pandemia algún tipo de actividad directa con pacientes que estaban infectados por el virus del COVID-19, siendo en algunos casos más del 75 por ciento de su actividad asistencial durante el periodo de alerta sanitaria, según una encuesta realizada entre los socios de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

En este sentido y aunque la mayor parte de los encuestados afirma haber podido continuar con su actividad asistencial alergológica, el 37 por ciento ha llevado a cabo su labor en plantas de hospitalización de pacientes con COVID-19 o urgencias. Por su parte, el 18 por ciento ha hecho guardias de asistencia médica continuada a pesar de que previamente casi la mitad de los sanitarios (48,8%) no las realizaba habitualmente.

Asimismo, los alergólogos han desempeñado funciones relacionadas con la asistencia en unidades de salud laboral para sanitarios con coronavirus, en residencias de ancianos o atención primaria y colaboración con los servicios de Neumología, Infecciosas o Medicina Interna.

Sin embargo, algunos centros han tenido que suspender la actividad en su servicio, mayormente por orden de la gerencia hospitalaria (72,6%). En algunos casos ha sido debido al traslado de su personal a otras unidades para garantizar la atención de pacientes infectados por coronavirus (25,6%), por falta de medios adecuados de protección (7,8%) o por deficiencia de personal debido a que se había contagiado (5%). En este sentido, el 20,5 por ciento de los alergólogos afirma haber cursado la infección por coronavirus, aunque menos del 2 por ciento de los sanitarios precisó de ingreso hospitalario.

Por el contrario, en las consultas en las que se ha podido mantener la actividad clínica, la gran mayoría ha visto reducida su actividad presencial. En este sentido, la actividad telemática ha sido la predominante (95%). Los alergólogos han estado en contacto con sus pacientes por vía telefónica - teléfono fijo del hospital (85%) o móvil personal (42,9%) - correo electrónico (38%), mensajería móvil (10,3%) o videoconferencia (8%).

Por último y a pesar de que la actividad asistencial durante la pandemia ha sido intensa, casi todos los expertos en alergología (96,7%) han continuado mejorando su formación a través de diferentes actividades. Destacan especialmente las sesiones 'on line' (90%), de las cuales más del 80 por ciento han sido organizadas por la SEAIC. Por otra parte, algunos profesionales sanitarios han asistido a formaciones presenciales en sus centros hospitalarios. En el 87 por ciento de los casos, la sesión estaba centrada en aspectos directamente relacionados con el manejo y tratamiento del COVID-19.

ALTERACIÓN DEL OLFATO Y EL GUSTO EN PROFESIONALES SANITARIOS

La SEAIC ha realizado una encuesta voluntaria dirigida a profesionales sanitarios que han sufrido la infección por coronavirus con el objetivo de evaluar la posible alteración del olfato y/o el gusto por la enfermedad. Además, el estudio pretende evaluar cómo ha afectado el virus a la población sanitaria y conocer si la afectación del olfato se asocia con la gravedad de la COVID-19.

La pérdida de olfato se ha erigido como un síntoma emergente del coronavirus. En general, los virus pueden utilizar el nervio olfatorio como vía para acceder al sistema nervioso central, provocando en la mayoría de los casos una inflamación mucosa. En este sentido, la fisiopatología por la que el COVID-19 afecta el sistema olfatorio no está clara.

Según los datos, el 68,4 por ciento de los encuestados presentó pérdida de olfato, y más de la mitad de forma total o casi total. De los que perdieron olfato, prácticamente el 12 por ciento fue diagnosticado de neumonía. Los profesionales que perdieron el olfato presentaban con mayor frecuencia tos.

Característicamente, más de la mitad de los profesionales también perdieron el sentido del gusto. Un 5,6 por ciento de los encuestados lo padeció como único síntoma y un 7 por ciento la pérdida del gusto antecedió al resto de síntomas.

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