Manuel Ondoño, trasplantado cardiaco de un donante con cáncer cerebral: "No te lo piensas. Ahora soy feliz"

Quirófano.
Quirófano. - SANTYPAN/ISTOCK
Actualizado: viernes, 22 marzo 2024 14:33

(De la enviada especial a Toledo, Alicia Sánchez)

TOLEDO, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

El 11 de octubre de 2020, Manuel Ondoño sufrió el primero de los ocho infartos que lo dejaron en la UCI durante 40 días. Entonces, la frecuencia ventricular de su corazón era de un 25 por ciento. "Con ese corazón no se puede vivir. Nos dijeron que todo lo que viviera de ahí en adelante sería como un vegetal", ha explicado su esposa, Maribel.

El 27 de noviembre de 2020, Maribel recibió una llamada. Le informaban de que había un corazón disponible para un trasplante, pero procedía de una persona que había padecido glioblastoma, un tipo de tumor cerebral maligno. "Ni lo pensamos. Nos llamaron a las 2 y a las 4 estábamos en Murcia", ha rememorado ante los medios en la XIX Reunión Nacional de Coordinadores de Trasplantes y Profesionales de la Comunicación, que tiene lugar en Toledo entre este jueves y este viernes.

Manuel y Maribel, que viven en en Albacete, se trasladaron a Murcia, al Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, pionero en España en trasplantes de donantes con glioblastoma. El coordinador de Trasplantes de este centro, Mario Royo-Villanova, ha explicado en Toledo el proyecto, cuyo germen es una historia "emocional y afectiva".

Todo comenzó cuando el padre de Juan Antonio Encarnación, un oncólogo muy joven del propio hospital, debutó con un tumor cerebral de alto grado, muy maligno y muy agresivo. Precisamente, el padre preguntó a su hijo si era posible donar los órganos una vez falleciera y, entonces, el oncólogo revisó exhaustivamente todo lo escrito en la literatura científica para saber si, realmente, había un riesgo alto de transmisión de cáncer a la persona trasplantada.

Así las cosas, observó que el riesgo estaba "un poco sobreestimado", según ha explicado Royo-Villanova, porque muchos de los trabajos en los que se sustentaban estas premisas estaban "anticuados" o, metodológicamente, "no eran muy correctos". Con todo, estudios más actuales apuntaban a una transmisión "muy baja". De esta manera, desde el propio hospital, valoraron que el beneficio sobrepasaba "con mucho" al riesgo.

CASI 40 RECEPTORES DE DONANTES CON GLIOBLASTOMA

Desde que en 2021 comenzó el programa en el hospital murciano, se han trasplantado a un total de 38 receptores (19 hígados, 14 riñón y 5 corazones) de 25 donantes (21 donaciones en asistolia y 4 en muerte encefálica). De momento, no ha habido ninguna transmisión, si bien ha reconocido que el riesgo "nunca es cero".

"Creo que, con el tiempo y con el desarrollo del proyecto, llegará un día en que pueda haber una transmisión. Cuando eso ocurra, como estaremos muy encima de los receptores, inmediatamente actuaremos", ha avanzado el doctor. Llegado el caso, probablemente habría que quitar ese órgano y volver a trasplantar con otro órgano. "Pero es cierto que el riesgo cero nunca existe y que puede ocurrir que algún día haya alguna transmisión", ha incidido.

Precisamente, uno de los objetivos futuros del proyecto es poder definir el riesgo "de una forma fidedigna y precisa". "Es decir, poder decirle eso a un paciente que se va a trasplantar un riñón o un hígado su posibilidad de transmisión con un dato preciso. Eso creo que es mucho más robusto que decirle la posibilidad es muy baja", ha abundado.

El programa solo trabaja con tumores del sistema nervioso. Estos, cuando son malignos y ya se encuentran en el grado 4, que es el más avanzado, tienen un comportamiento muy agresivo a nivel local, pero tienen poca posibilidad de diseminarse. "Pero esa poca posibilidad estaría muy bien tenerla muy documentada", ha añadido.

Preguntado sobre el futuro, Royo-Villanova ha afirmado estar "seguro" de que otros hospitales se van a unir a este proyecto a lo largo de 2024, pero ha pedido que sea la ONT quien lidere, organice y centralice este programa a nivel nacional.

"Es mucho más robusto el proyecto si todo el mundo hace el mismo tipo de escáner el día de la donación, si todo el mundo hace el mismo tipo de seguimiento, con las mismas pruebas, con el ADN tumoral, con el mismo seguimiento, con la misma frecuencia y todo de forma reglada y sistemática", ha recalcado.

Con respecto a la situación de donantes con este tipo de cáncer en otros países, el experto ha señalado que este tipo de procedimientos "se hacen esporádicamente", pero no de forma reglada ni con un protocolo de seguimiento. "Quizá aparece un donante joven con un glioblastoma y un equipo local decide asumir el riesgo" porque piensan que es bajo.

Con respecto a la situación en España antes de la puesta en marcha de este programa, ha aclarado que "había habido algún caso previo", pero eran "contados con los dedos de una mano". En total, en 10 años, podría haber habido un caso o dos de donantes con glioblastoma en todo el país.

"En nuestro proyecto, la diferencia es que está muy regulado y muy estructurado. Viene el donante, ingresa, se le hace un TAC, se hace el trasplante, se le hace un seguimiento con analíticas, con pruebas de imagen por expertos en oncología y también tenemos la previsión de qué vamos a hacer cuando se ocurra una transmisión, en 2025, en 2030 o cuando sea que ocurra", ha abundado.

MANUEL: "AHORA LO VEO TODO DE COLOR DE ROSA"

Tres años después de su trasplante, Manuel ha reconocido que los tres o cuatro primeros meses posteriores a la intervención fueron los más duros, pero, desde entonces, ha ido a mejor y ahora lo ve "todo de color de rosa". "Ha cambiado todo, tanto física como mentalmente", ha señalado, para asegurar que está "muy animado" y que no piensa en una posible transmisión del cáncer.

"Dure lo que dure, voy a intentar disfrutar al máximo", ha declarado, añadiendo que ahora "puede hacer planes", si bien "vive al día". "Ahora estoy mentalizado para lo que venga y no tengo miedo a nada. Ahora, miro las cosas positivamente. Soy feliz", ha concluido.

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