Publicado 06/05/2021 13:40CET

El manejo de la neumonía mejorará con pruebas rápidas del patógeno causal y las terapias antibióticas y no antibióticas

Archivo - Pulmones.
Archivo - Pulmones. - ROADLIGHT/PIXABAY - Archivo

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio señala que el manejo de esta enfermedad mejorará gracias a la disponibilidad de terapias antibióticas y no antibióticas y de pruebas diagnósticas rápidas y precisas que permitirán detectar los patógenos causantes y las resistencias a los antibióticos.

Aunque la situación inmunitaria del huésped parece tener un papel más destacado que el agente causal de la neumonía en la respuesta a esta infección es y será crucial detectar ese patógeno causal para pautar la terapia antibiótica y no antibiótica correctas y mejorar así los resultados en el manejo de esta patología infecciosa, según destacan los autores, entre los cuales figuran miembros de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

El artículo, que ha sido publicado en 'Nature Reviews Disease Primers', destaca que hay dos grandes tipos de neumonía, que se divide, de forma amplia, en neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía adquirida en el hospital (NAH) y pueden estar causadas por una gran variedad de microorganismos, incluidas bacterias, virus respiratorios y hongos.

A estos dos grandes grupos se añade la neumonía asociada a la ventilación mecánica (NAV). La neumonía se presenta con mayor frecuencia en personas susceptibles, incluidos niños menores de 5 años y adultos mayores con afecciones crónicas previas.

La mortalidad por NAC es de un 5% en mayores de 65 años, mientras que, a nivel mundial, la NAH y la NAV son las principales causas de muerte por infección intrahospitalaria. La mortalidad global estimada por HAP es de 20 a 30%, mientras que la mortalidad global por NAV es de 20 a 50%.

Los microorganismos causantes de NAC y NAH difieren sustancialmente. Los más comunes en la NAC son Streptococcus pneumoniae, virus respiratorios como Haemophilus influenzae y otras bacterias como Mycoplasma pneumoniae y Legionella pneumophila.

Por contra, en la NAH son Staphylococcus aureus (incluyendo tanto S.aureus sensible a meticilina (MSSA) como S.aureus resistente a meticilina (MRSA)), Enterobacterales, bacilos gramnegativos no fermentadores (por ejemplo, Pseudomonas aeruginosa ) y Acinetobacter.

Las diferencias en microbiología entre NAC y NAH dependen de si la neumonía se adquirió en la comunidad o en el entorno de atención médica y de los factores de riesgo del huésped, incluida la colonización gástrica y orofaríngea anormal. Además, la etiopatogenia de NAC es diferente a la de NAH En general, la NAC leve se trata de forma ambulatoria, la NAC moderadamente grave en las salas de hospital y la NAC grave en las unidades de cuidados intensivos (UCI) con o sin ventilación mecánica.

Las personas con neumonía tienen síntomas respiratorios y sistémicos. Los más comunes son tos, dificultad para respirar, dolor en el pecho, producción de esputo y fatiga. El diagnóstico se basa tanto en la presentación clínica como en los hallazgos radiológicos. Desarrollarla o no depende en gran medida de la respuesta inmunitaria del huésped, mientras que el patógeno causal tiene un papel menos destacado.

A pesar de ello, es fundamental identificarlo, ya que la terapia antimicrobiana tardía e inadecuada puede conducir a malos resultados. "Ahora las nuevas terapias con antibióticos y no antibióticos, además de las pruebas de diagnóstico rápidas y precisas que pueden detectar patógenos y resistencia a los antibióticos, van a mejorar el manejo de la neumonía", destaca el docto Antoni Torres, neumólogo, investigador principal de CIBERESUCICOVID, coordinador del Área de Enfermedades Infecciosas del CIBERES y miembro de SEPAR.

En el estudio también figura la doctora Catia Cilloniz, neumóloga, miembro de SEPAR y segunda firmante del artículo, así como la doctora Rosario Menéndez, neumóloga y también miembro de SEPAR.