Actualizado 13/12/2011 16:35 CET

Madrid.-El H. de La Princesa incorpora a su cartera de servicios los implantes cocleares para sorderas profundas

Gráfico Tratamiento De La Sordera
EUROPA PRESS/COMUNIDAD DE MADRID

MADRID, 13 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de La Princesa acaba de incorporar dentro de su cartera de servicios los implantes cocleares para solucionar las sorderas profundas en el paciente adulto.

Se trata de un programa desarrollado en colaboración con el Hospital Niño Jesús, centro con amplia experiencia en este tipo de problemas en niños y que los lleva realizando desde hace más de 16 años, ha informado el Gobierno regional.

La idea de que ambos hospitales trabajen en coordinación se justifica en la necesidad de seguimiento que precisan los niños implantados cuando llegan a la edad adulta. A partir de ahora, estos pacientes acudirán a sus revisiones en el Hospital de La Princesa cuyos otorrinos trabajan, a través del programa, en intensa colaboración con los del Hospital Niño Jesús.

Pero en La Princesa no sólo se va a realizar el seguimiento de estos pacientes, sino que se ofrece la posibilidad de que las personas que en la edad adulta les sobrevenga una sordera susceptible de implante coclear puedan elegir este centro para solucionarlo.

IMPLANTE EXITOSOS

El primer implante coclear realizado en el Hospital de La Princesa se llevó a cabo con éxito el pasado mes de octubre y en la actualidad el paciente está en proceso de rehabilitación para reestablecer la audición mediante el implante coclear. El Servicio de Otorrinolaringología del centro estima que realizará unos 12 implantes cocleares al año.

Los pacientes candidatos a los que se les realice un implante coclear son aquellos que presentan una sordera neurosensorial provocada por una alteración en las células de la cóclea y ésta no puede solucionarse con la colocación de un audífono.

Es más fácil establecer un diagnóstico de sordera en las personas adultas que en los niños ya que suelen ser postlocutivas, es decir que se producen tras la adquisición del lenguaje. En niños sin embargo la mayoría de las sorderas son prelocutivas y por tanto más difícil de ser diagnosticadas. No obstante en ambos casos se precisa la realización de pruebas complementarias como scanner y resonancia magnética, además de las puramente específicas para medir el nivel de audición.

Una vez establecido el diagnóstico se coloca el dispositivo electrónico mediante una intervención quirúrgica cuyo objetivo es estimular el nervio auditivo. Transcurrido un mes de la intervención y cuando ya ha cicatrizado la herida, se procede a la adaptación del procesador y primera programación, tras la cual el paciente comienza tener percepciones auditivas. En todo este proceso juega un papel fundamental el Servicio de Rehabilitación.