Publicado 15/06/2022 12:00

Inyectar alcohol en vena incrementa un 11% la tasa de éxito de la ablación en la fibrilación auricular

Archivo - Lartido cardiaco, fibrilación auricular, electrocardiograma.
Archivo - Lartido cardiaco, fibrilación auricular, electrocardiograma. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Inyectar alcohol en vena incrementa un 11 por ciento la tasa de éxito de la ablación en la fibrilación auricular, según ha puesto de manifiesto el cardiólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago y ponente del congreso, Moisés Rodríguez Mañero, con motivo de la reunión anual de la Asociación del Ritmo Cardiaco de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

"La ablación mediante alcoholización se describió hace más de 40 años, aunque fue sustituida por la ablación por radiofrecuencia, una técnica más precisa y localizada. Sin embargo, en los últimos años ha ganado aceptación en la comunidad científica y se ha propuesto su utilización para pacientes con arritmias auriculares o ventriculares no accesibles a la ablación con catéter", ha dicho Rodríguez Mañero.

Por un lado, está indicada en aquellos pacientes con fibrilación auricular persistente, en los que la tasa de éxito mediante ablación con catéter es modesta. Asimismo, actualmente representa una de las mejores alternativas para la ablación del 'flutter' perimetral, una arritmia auricular que gira alrededor del anillo mitral, con una tasa de éxito superior al 90 por ciento.

Por otro lado, la ablación con alcohol es una estrategia de rescate para pacientes con arritmias ventriculares que no responden adecuadamente a la ablación convencional con catéter. "Estamos hablando de pacientes que presentan el foco de su arritmia dentro del miocardio, territorio al que no se puede acceder desde el interior del corazón ni desde fuera del mismo. Aunque es una situación mucho menos frecuente y representa una minoría de los pacientes con arritmias ventriculares, la ablación venosa con alcohol ha logrado una tasa de éxito del 77 por ciento en un registro multicéntrico en el que tuvimos la oportunidad de participar", ha enfatizado el experto.

La mayor desventaja de la técnica es que se trata de un abordaje poco selectivo en el que, en ocasiones, se destruye tejido miocárdico sano de forma colateral. "No presenta la precisión de la ablación con catéter y tampoco somos capaces de predecir en algunas ocasiones la extensión de la ablación, a diferencia también de la ablación con catéter en la que disponemos de una gran precisión para anticipar la profundidad y extensión de cada lesión que vamos a aplicar", ha explicado el cardiólogo.

Otra desventaja es que es dependiente de los vasos sanguíneos (arteria o vena), por lo que en aquellos casos en los que no exista un vaso disponible (sobre todo en miocardiopatías no isquémicas), esta técnica no sería accesible. Finalmente, entraña un riesgo adicional al procedimiento convencional. Típicamente pequeñas roturas del vaso (algo más insignificante en el caso de venas, pero de mayor relevancia en territorio arterial) o inflamación del tejido (pericarditis), que requiere que un alto porcentaje de los pacientes tengan que seguir tratamiento antiinflamatorio después del procedimiento.

"En el campo de la fibrilación auricular todavía tenemos que precisar qué pacientes se van a beneficiar de la ablación alcohólica. Y, en segundo lugar, debemos trabajar en el desarrollo de nuevas estrategias y materiales que nos ayuden a simplificar el procedimiento, en el que seamos capaces de acotar y predecir de forma más precisa el efecto del alcohol", ha zanjado.

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