Investigadores de Granada apuntan a los probióticos como nueva estrategia en el control de la hipertensión arterial

Grupo de Farmacología Cardiovascular del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada.
Grupo de Farmacología Cardiovascular del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada. - IBS.GRANADA
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Publicado: martes, 12 mayo 2026 14:08

GRANADA 12 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del grupo de Farmacología Cardiovascular del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.Granada) han demostrado en un estudio preclínico que un probiótico puede potenciar el efecto de uno de los tratamientos más utilizados contra la hipertensión arterial sin aumentar sus efectos adversos.

Según los investigadores, este hallazgo abre nuevas vías para el desarrollo de estrategias terapéuticas complementarias que ayuden a mejorar el control de esta enfermedad, especialmente en los casos más difíciles de tratar.

La hipertensión arterial sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo. Es el factor de riesgo más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, como el infarto o el ictus.

Aunque existen distintos medicamentos para tratarla, no siempre resulta fácil mantener la presión arterial en niveles adecuados. De hecho, hay pacientes que no logran controlarla bien ni siquiera cuando reciben varios fármacos al mismo tiempo.

En los últimos años, la ciencia ha empezado a prestar cada vez más atención a la microbiota intestinal, es decir, al conjunto de microorganismos que viven de forma natural en nuestro intestino.

Se sabe que estos microorganismos influyen en muchos procesos del organismo, incluida la inflamación, el metabolismo y la salud vascular. También se ha visto que, en personas con hipertensión, la microbiota intestinal puede estar alterada.

A partir de esta idea, el equipo investigador analizó si el probiótico Limosilactobacillus fermentum (LC40) podía mejorar la respuesta a la hidroclorotiazida (HCTZ), un diurético muy utilizado para tratar la hipertensión.

En el estudio participaron también investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad de Münster (Alemania), el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), el Centro de Investigaciones Biomédicas y la empresa Biosearch Life.

El trabajo se llevó a cabo en ratas espontáneamente hipertensas, un modelo experimental ampliamente utilizado para estudiar esta enfermedad.

Los resultados muestran que la combinación del probiótico con la hidroclorotiazida consiguió una mejor reducción de la presión arterial que el tratamiento farmacológico por sí solo. Además, mejoró la función de los vasos sanguíneos, algo fundamental para mantener una buena salud cardiovascular.

Uno de los resultados más relevantes es que el probiótico no aumentó los efectos adversos del fármaco. En concreto, no modificó sus niveles en sangre ni empeoró los desequilibrios electrolíticos que este tipo de tratamiento puede producir.

Esto sugiere que su beneficio no se debe a que aumente la cantidad de medicamento en el organismo, sino a que actúa por otras vías complementarias.

El estudio también observó que esta estrategia ayudaba a restaurar alteraciones de la microbiota intestinal asociadas a la hipertensión.

En los animales tratados disminuyeron algunas bacterias potencialmente perjudiciales y aumentaron microorganismos capaces de generar compuestos beneficiosos, como el acetato, relacionado con efectos protectores sobre el intestino y el sistema cardiovascular.

Junto a estos cambios en la microbiota, los investigadores detectaron una reducción de la inflamación intestinal, de la endotoxemia y de la neuroinflamación.

También observaron una menor actividad simpática --una respuesta del sistema nervioso que suele estar aumentada en la hipertensión-- y una disminución del estrés oxidativo vascular, un proceso que favorece el daño de los vasos sanguíneos.

Además, el trabajo apunta a un posible efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. En concreto, se observó un aumento de las células T reguladoras, que ayudan a frenar respuestas inflamatorias excesivas.

En conjunto, los resultados indican que el probiótico no actúa solo en un punto concreto, sino que contribuye a mejorar varios mecanismos implicados en la hipertensión.

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