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MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un estudio dirigido por investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) ha identificado varios factores asociados a un mayor riesgo de cetoacidosis en personas con diabetes tipo 2 tratadas con inhibidores de SGLT2, entre ellos haber sufrido anteriormente este trastorno, presentar niveles elevados de glucosa en sangre, bajo peso corporal o signos de desnutrición.
La investigación, publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology, analiza los registros nacionales de salud de Suecia, Dinamarca y Noruega y reúne datos de más de 280.000 pacientes con diabetes tipo 2 tratados con inhibidores SGLT2.
Uno de los principales hallazgos es que, aunque el riesgo de cetoacidosis es mayor durante los primeros meses de tratamiento, no desaparece posteriormente y puede mantenerse durante todo el periodo en el que el paciente continúa tomando estos medicamentos.
¿QUÉ SON LOS INHIBIDORES SGLT2?
Los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2) son medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2. Este grupo de fármacos favorece la eliminación de glucosa a través de la orina y, dependiendo del medicamento y de las características del paciente, también puede aportar beneficios cardiovasculares y renales.
Como ocurre con cualquier tratamiento, los inhibidores SGLT2 tienen posibles efectos adversos. Entre ellos se encuentra la cetoacidosis diabética, una complicación poco frecuente pero potencialmente grave.
¿QUÉ ES LA CETOACIDOSIS DIABÉTICA?
La cetoacidosis diabética aparece cuando existe una cantidad insuficiente de insulina disponible para que el organismo utilice adecuadamente la glucosa. Como consecuencia, el cuerpo recurre en mayor medida a las grasas como fuente de energía y produce cuerpos cetónicos.
Cuando estos compuestos se acumulan, pueden alterar el equilibrio ácido-base del organismo y provocar una complicación que requiere atención médica.
La cetoacidosis se asocia habitualmente a niveles elevados de glucosa, aunque con los inhibidores SGLT2 puede producirse también con cifras de glucosa que no sean extremadamente elevadas. Por este motivo, reconocer los síntomas y los factores desencadenantes resulta especialmente importante en las personas que reciben estos tratamientos.
¿QUÉ PACIENTES PRESENTAN MAYOR RIESGO?
El análisis realizado por los investigadores identificó varios factores asociados con una mayor probabilidad de desarrollar cetoacidosis durante el tratamiento con inhibidores SGLT2.
Entre ellos se encuentran:
El antecedente de cetoacidosis destaca especialmente entre los factores asociados a un mayor riesgo.
Estos resultados pueden ayudar a los profesionales sanitarios a identificar a los pacientes que necesitan una vigilancia más estrecha antes y durante el tratamiento.
LAS INFECCIONES FUERON EL DESENCADENANTE MÁS FRECUENTE
Los investigadores también analizaron qué circunstancias estaban presentes alrededor de los episodios de cetoacidosis.
Las infecciones fueron el desencadenante o factor concomitante identificado con mayor frecuencia. También aparecieron con mayor frecuencia determinadas situaciones agudas, como la insuficiencia renal, el accidente cerebrovascular y la cirugía mayor.
Este hallazgo resulta relevante porque algunas situaciones de estrés físico, enfermedad aguda o reducción de la ingesta pueden aumentar el riesgo de complicaciones metabólicas en personas con diabetes.
EL RIESGO NO DESAPARECE DESPUÉS DE LOS PRIMEROS MESES
Hasta ahora, buena parte de la investigación sobre la cetoacidosis asociada a los inhibidores SGLT2 se había centrado en las primeras etapas del tratamiento.
El nuevo análisis apunta a que el riesgo es especialmente elevado durante los primeros meses, pero no desaparece posteriormente. Según los investigadores, continúa existiendo mientras el paciente permanece en tratamiento.
Esto significa que la vigilancia no debería limitarse exclusivamente al momento de iniciar el medicamento.
¿SIGNIFICA ESTO QUE LOS INHIBIDORES SGLT2 SON PELIGROSOS?
Los inhibidores SGLT2 ofrecen beneficios importantes a determinados pacientes con diabetes tipo 2 y, dependiendo del fármaco y de la situación clínica, pueden aportar protección cardiovascular y renal.
El objetivo del estudio no es plantear que estos medicamentos deban evitarse, sino ayudar a identificar mejor a las personas con mayor riesgo de sufrir una complicación poco frecuente.
“Los inhibidores de SGLT2 ofrecen beneficios médicos a muchos pacientes. Nuestros hallazgos no se centran principalmente en evitar el tratamiento, sino en mejorar nuestra capacidad para identificar a los pacientes de alto riesgo y utilizar estos medicamentos de forma más segura”, explica Peter Ueda, profesor adjunto del Departamento de Medicina de Solna del Instituto Karolinska.
¿CUÁNDO PUEDE SER NECESARIO INTERRUMPIR TEMPORALMENTE EL TRATAMIENTO?
Los investigadores consideran que sus resultados pueden ayudar a mejorar la información que reciben los pacientes sobre las situaciones en las que puede ser necesario interrumpir temporalmente el tratamiento.
Entre ellas pueden encontrarse determinadas enfermedades agudas y procedimientos quirúrgicos, aunque la decisión debe seguir las indicaciones del equipo médico responsable del tratamiento. Los pacientes no deberían suspender un inhibidor SGLT2 por su cuenta.
¿QUÉ SÍNTOMAS PUEDEN HACER SOSPECHAR UNA CETOACIDOSIS?
Una persona que toma un inhibidor SGLT2 debe recibir de su equipo sanitario información sobre los síntomas que pueden indicar una posible cetoacidosis y sobre qué hacer ante una enfermedad aguda.
La aparición de síntomas compatibles con una descompensación metabólica requiere una valoración médica, especialmente si se produce durante una enfermedad, ante una reducción importante de la ingesta o alrededor de una intervención quirúrgica.
La información sobre cuándo interrumpir temporalmente el medicamento debe individualizarse según el tratamiento y la situación clínica de cada paciente.
UN ESTUDIO CON MÁS DE 280.000 PACIENTES
La investigación utilizó datos de registros nacionales de salud de Suecia, Dinamarca y Noruega e incluyó a más de 280.000 personas con diabetes tipo 2 tratadas con inhibidores SGLT2.
El estudio se realizó en colaboración con el Statens Serum Institut de Dinamarca y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU).
Sus resultados aportan información sobre los factores asociados a la cetoacidosis en condiciones de práctica clínica real y pueden ayudar a orientar futuras investigaciones sobre la seguridad de estos tratamientos.
LA CLAVE: IDENTIFICAR MEJOR A LOS PACIENTES DE RIESGO
Los resultados no cuestionan el uso de los inhibidores SGLT2 en los pacientes que pueden beneficiarse de ellos. Su principal aportación es señalar que determinados perfiles y situaciones clínicas están asociados a un mayor riesgo de cetoacidosis.
Para los investigadores, disponer de esta información puede ayudar a mejorar la selección de pacientes, la vigilancia durante el tratamiento y las recomendaciones ante situaciones de enfermedad aguda o cirugía.
La siguiente fase de investigación será estudiar con más detalle a los pacientes que desarrollan cetoacidosis durante el tratamiento y analizar otros posibles efectos adversos poco frecuentes de los medicamentos modernos para la diabetes.