La infusión intratecal permite reducir la medicación y sus efectos adversos en pacientes con dolor oncológico

Archivo - Mujer con cáncer, familia, acompañamiento.
Archivo - Mujer con cáncer, familia, acompañamiento. - NOSYSTEM IMAGES/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 23 septiembre 2026 19:04

MADRID 23 Sep. (EUROPA PRESS) -

La responsable de la Unidad de Dolor de MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten, la doctora Sara Arango, señala que la infusión intratecal permite administrar de forma continua y directa al sistema nervioso central dosis personalizadas de fármacos analgésicos para controlar el dolor oncológico, lo que puede reducir la cantidad de medicación necesaria y sus efectos adversos.

Según explica hasta el 80 por ciento de los pacientes con cáncer experimenta dolor de forma habitual durante la enfermedad. A pesar de que este síntoma es uno de los que "más condiciona su bienestar y calidad de vida", advierte de que "hay una amplia tendencia a normalizarlo, tanto entre los propios pacientes, como en su círculo y entorno sanitario".

"Es frecuente que se dé por sentado que, si tienes un tumor, es normal que te duela y no te queda otra opción que sufrirlo", cuando la realidad es que no debe asumirse como una consecuencia inevitable del cáncer. Cuando esta patología se cronifica; es decir, cuando está presente más de tres meses, el dolor empieza a considerarse una enfermedad en sí misma, lo que tiene un gran impacto en el bienestar tanto físico como emocional del paciente.

"No es infrecuente que el paciente vea más amenazada su integridad por el propio dolor que por el tumor, y así lo suelen expresar en nuestra consulta. Por esto es importantísimo identificarlo y empezar a tratarlo lo más rápido posible", añade.

Por tanto, considera de "vital importancia" que, en caso de experimentar dolor durante el proceso oncológico, los pacientes lo comuniquen al equipo médico desde el primer momento. "Ahora hay muchas herramientas para abordar el dolor: contamos con múltiples medicamentos, técnicas intervencionistas básicas como infiltraciones, y avanzadas, como la infusión intratecal, entre otros", señala Arango.

Además, continúa, "cada vez se trabaja más de forma multidisciplinar, así el especialista en Dolor puede derivar al paciente a Psicología, Psiquiatría, Neurología y otras muchas especialidades que tratan de manera específica ciertos diagnósticos relacionados con el dolor".

Ante esta situación, es importante que los pacientes acudan a la Unidad del Dolor cuando la analgesia básica que manejan las demás especialidades médicas no es suficiente para garantizarles un estado basal confortable, que no siempre es estar sin dolor.

"Pasar por un proceso oncológico no significa que haya que sufrir. Nuestra razón de ser es mejorar la calidad de vida de los pacientes. Las decisiones que tomemos al respecto no son unilaterales, siempre los escuchamos y tenemos en cuenta sus necesidades, no solo con respecto al dolor, sino en el campo emocional, laboral, familiar, etc.", aclara la doctora.

¿EN QUÉ CONSISTE LA INFUSIÓN INTRATECAL?

Entre las terapias y tratamientos disponibles para tratar el dolor crónico, la infusión intratecal ocupa un lugar destacado. Es una técnica que consiste en implantar un sistema capaz de administrar de manera continua fármacos analgésicos de forma directa al sistema nervioso central, siendo la morfina el más común, a través de un catéter situado en el espacio intradural.

En el caso de los pacientes oncológicos, esta alternativa se plantea cuando las dosis de la medicación necesaria para controlar el dolor son muy elevadas o los efectos secundarios que se derivan de estos son difíciles de tolerar.

Según señala, la principal ventaja de la infusión intratecal es que permite una administración constante y más estable de los medicamentos, ya que se realiza siempre de manera personalizada a cada paciente, valorando sus características y necesidades concretas.

Otros beneficios de esta técnica son que evita que el paciente esté pendiente de tomarse la medicación, con riesgo de olvidar las tomas o de cometer errores con las pautas. Además, el sistema permite al paciente administrarse sus propias dosis de rescate.

La administración directa de los fármacos permite utilizar dosis mucho menores en comparación con las requeridas por vía sistémica, lo que contribuye a estabilizar el tratamiento. Una vez ajustada la dosis adecuada, se reducen las visitas al hospital ya que las bombas intratecales requieren habitualmente recargas cada dos o tres meses. "En los pacientes adecuados, la calidad de vida mejora de forma considerable gracias a la reducción de sus efectos adversos", concluye la especialista.

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