Publicado 31/01/2020 14:01:22CET

La importancia de examinar los pies antes de iniciar un tratamiento de quimioterapia

Pies hinchados
Pies hinchados - GETTY//PHOTOTAKE - Archivo

MADRID, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Colexio de Podólogos de Galicia ha destacado la importancia de examinar los pies antes de iniciar un tratamiento de quimioterapia, con el fin de paliar los daños del 'síndrome mano-pie' que surge como efecto secundario en algunos tipos de quimioterapia, con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra el 4 de febrero.

Este síndrome, también conocido como eritrodisestesia palmoplantar, se genera porque los fármacos de la quimioterapia afectan al crecimiento de los capilares y de la piel de las manos y de los pies, dañando los tejidos circundantes. Esto puede provocar desde el enrojecimiento hasta la hinchazón, las uñas encarnadas, la descamación, el dolor o la dificultad para caminar.

Para poder paliar las molestias, se suele recomendar la reducción o la suspensión del tratamiento de quimioterapia. En este sentido, el podólogo debe tratar de paliar los efectos del síndrome para conseguir el retraso en la suspensión de la quimioterapia.

El presidente del Colexio gallego, Juan Dios, ha señalado que antes de comenzar un tratamiento de quimioterapia se debe realizar un examen que preste "especial atención" a las manos y a los pies, en el que se identifiquen "factores predisponentes" como hiperqueratosis, eccema o enfermedad fúngica. "Cualquier factor de riesgo debe tratarse preferiblemente antes de comenzar la terapia, por lo que es importante acudir al podólogo antes de iniciar el tratamiento quimioterápico", ha resaltado.

Otras de las recomendaciones a tener en cuenta son: hidratar los pies diariamente, evitando aplicar cremas entre los dedos y en las uñas; evitar el agua caliente porque el calor puede empeorar los síntomas; evitar un calzado apretado; evitar "actividades vigorosas" para reducir el riesgo de ampollas; o usar calcetines con fibras naturales, hilo u algodón, que eviten la humedad de los pies.

Además, algunos enfermos necesitarán también un tratamiento con plantillas o férulas protectoras a medida, que sean prescritas por el podólogo, para evitar un exceso de presiones y roces.

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