Archivo - Hospital Viamed Santa Elena aplica neuromodulación transcraneal no invasiva como plan terapéutico individual - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / PRACHA - Archivo
MADRID 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Unidad de Neuromodulación Transcraneal del Hospital Universitario Viamed Santa Elena de Madrid ha destacado la utilización de la neuromodulación transcraneal no invasiva como estrategia terapéutica individualizada, y es que las técnicas de estimulación cerebral permiten protocolos personalizados y complementarios a otros tratamientos.
Como ejemplo de las ventajas de la técnica, el departamento del centro, que está dirigido por el doctor Joubin Keyhani, ha tratado recientemente a una paciente llamada Eva que ha recuperado su día a día tras una migraña incapacitante. Además, ha asistido a Javier, que ha vuelto a mover su brazo después de haber sufrido un ictus hemorrágico.
En concreto, la primera sufría una migraña que había llegado a condicionar prácticamente toda su actividad personal y profesional, mientras que Javier presenta importantes secuelas motoras y sensitivas. Por tanto, tienen patologías, objetivos terapéuticos y procesos de recuperación completamente diferentes, pero en ambos casos, la neuromodulación transcraneal no invasiva se ha incorporado para actuar sobre determinadas redes cerebrales y complementar otras herramientas terapéuticas y rehabilitadoras.
Por un lado, Eva, que llegó a la Unidad en mayo de 2024 y después de buscar diferentes alternativas, fue valorada clínicamente, tras lo que se estableció un protocolo de 15 sesiones de neuromodulación transcraneal. Con ello, y a medida que avanzó el proceso, pudo recuperar progresivamente actividades de su vida personal y profesional y, tras completar el tratamiento y seguimiento correspondiente, recibió el alta.
"Quería volver a tener ilusión, volver a tener vida y volver a ser yo; volver a ser esa persona que la migraña hizo que dejara de ser", ha explicado, al tiempo que la neuropsicóloga de la Unidad de Neuromodulación Transcraneal del Hospital Universitario Viamed Santa Elena, la doctora Laura Burriel, ha declarado que en el caso de Javier, se trabajó la estimulación cerebral y la intervención cognitiva de forma simultánea.
De este modo, ha expuesto que a la vez que se realiza la neuromodulación, se trabajan de manera activa funciones cognitivas que se han visto afectadas tras el ictus. "El objetivo es que la estimulación y la rehabilitación cognitiva formen parte de un mismo proceso terapéutico, adaptado a las necesidades concretas del paciente", ha sostenido.
Previamente, el paciente sufrió un ictus que afectó a los ganglios basales derechos, con secuelas en el lado izquierdo de su cuerpo. Entre las consecuencias iniciales se encontraba una afectación motora muy importante del brazo izquierdo, que quedó prácticamente sin función, además de una alteración relevante de la sensibilidad, por lo que el proceso de recuperación se ha planteado desde la combinación de diferentes especialidades y estrategias rehabilitadoras.
HERRAMIENTA COMPLEMENTARIA
Por tanto, la neuromodulación transcraneal se ha incorporado como una herramienta complementaria dentro de ese proceso, y no como tratamiento aislado, con lo que Javier ha recuperado movilidad en el brazo izquierdo, aunque continúa presentando algunas secuelas. Entre ellas se hallan una percepción sensitiva diferente en el lado afectado y algunas alteraciones perceptivas, como episodios en los que puede omitir inicialmente la primera palabra de un texto o no identificar el primer número situado ante él.
En su caso, el protocolo de neuromodulación utilizado incluye estimulación inhibitoria sobre determinadas áreas del hemisferio no afectado. La meta es modular el equilibrio de actividad entre ambos hemisferios dentro del proceso de rehabilitación neurológica.
De esta manera, la neuromodulación transcraneal no responde a un protocolo único aplicable de la misma forma a todos los pacientes, por lo que antes de iniciar un tratamiento, se realiza una valoración clínica y se establecen los objetivos que se persiguen. Tras ello, se determina la técnica, el área cerebral sobre la que se intervendrá y los parámetros de estimulación adecuados para cada caso.
En cuanto al procedimiento en sí, se basa en la utilización de una bobina situada sobre el cuero cabelludo para administrar pulsos magnéticos sobre áreas concretas del cerebro. Por su parte, los protocolos pueden diseñarse para aumentar o disminuir la excitabilidad de determinadas regiones, dependiendo de la indicación y del objetivo terapéutico.
Con ello, se interviene sobre la neuroplasticidad, que es la capacidad del sistema nervioso para modificar su organización y funcionamiento. No obstante, en ámbitos como la migraña existe igualmente investigación sobre diferentes modalidades de estimulación magnética transcraneal, aunque los resultados y el nivel de evidencia varían según el protocolo y la indicación concreta.
"La neuromodulación no consiste simplemente en colocar una máquina y estimular una zona del cerebro", ha asegurado Keyhani, al tiempo que ha insistido en que "antes hay que valorar al paciente", así como entender qué problema se está intentando abordar, "establecer un objetivo y determinar si esta herramienta puede aportar algo dentro de su tratamiento".