El Hospital Clínico San Carlos de Madrid pone en marcha el primer "piso terapéutico"

Actualizado 18/09/2015 10:57:34 CET
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El Hospital Clínico San Carlos de Madrid pone en marcha el primer "piso terapéutico"

PARA PACIENTES CON TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Jose Luis Carrasco
Foto: HOSPITAL CLINICO SAN CARLOS

MADRID, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha puesto en marcha el primer "piso terapéutico" para pacientes con trastorno de personalidad, con el que pretenden ayudar a estas personas a avanzar en el campo de su autonomía y responsabilidad, especialmente a aquellos con demasiada dependencia familiar.

   Según reconocen los autores de esta iniciativa, dirigida por el doctor José Luis Carrasco, del Servicio de Psiquiatría de dicho hospital, en ocasiones la relación con sus familias imposibilita el avance terapéutico de estos pacientes, lo que hace que necesiten ganar autonomía personal.

   El piso está ubicado en Leganés y tiene cinco dormitorios, totalmente amueblados y acondicionados, en el que desde hace menos de un mes conviven cinco pacientes de entre 20 y 40 años, todos con capacidades potenciales para gestionar y regular de manera autónoma el funcionamiento de esta residencia.

   El objetivo, bajo una tutela mínima de la Unidad de Trastornos Límite de la Personalidad, es que los pacientes aprendan a regular de manera autónoma sus hábitos vitales, su autocuidado, el mantenimiento del hábitat y la autodisciplina.

   Asimismo, también pretenden conseguir que estos pacientes desarrollen habilidades para alcanzar la tolerancia interpersonal necesaria para la convivencia social, así como un autoconocimiento psicológico.

   En principio, está previsto que estos pacientes vivan en él entre seis meses y un año, periodo en el que diariamente deben acudir al hospital a recibir su terapia. No obstante, tras la misma, los pacientes tienen libertad para salir y entrar del piso.

   Los terapeutas, eso si, les asignan actividades de mantenimiento y cuidados generales del piso, mientras que las actividades y el uso del tiempo durante la estancia son dispuestas por los propios ocupantes, con la supervisión y consejo de los especialistas de la Unidad.

   Según insisten desde el hospital, la tutela es mínima, ya que no hay monitores conviviendo con los enfermos ni se les proporciona ningún servicio residencial (cocina, limpieza, compra, reparaciones básicas, etc).

   Regularmente, no obstante, son visitados por los terapeutas para comprobar el estado del material y las condiciones de habitabilidad.

   Este programa constituye la segunda fase de la terapéutica de estos  pacientes. Así, durante la primera etapa, de entre tres y seis meses, los enfermos reciben en la Unidad de Día tratamiento orientado a desarrollar un grado suficiente de autocontrol, regulación emocional y un principio de autoconocimiento de sí mismos suficientes para empezar a pensar en actividades autónomas.

   En la segunda etapa, ya en el piso, comienzan a explorar, con la ayuda de los terapeutas ocupacionales, sus posibilidades vocacionales, académicas o laborales.