Archivo - Imagen de recurso de un hígado. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) ha reclamado a las autoridades sanitarias la mejora de los circuitos asistenciales entre Atención Primaria y atención especializada mediante el uso de pruebas sencillas y ampliamente accesibles para la detección precoz de la fibrosis hepática en población con enfermedades metabólicas y/o consumo nocivo de alcohol
"Estar enfermo del hígado no se cuenta, no se dice. Pero el gran problema del hígado es que enferma en silencio. La enfermedad hepática se desarrolla muy lentamente, incluso durante 25 o 30 años. Cuando aparecen los síntomas, muchas veces ya es tarde", ha señalado el presidente de AEEH, Rafael Bañares.
Con motivo del Día Mundial del Hígado que se celebra este domingo 19 de abril, la AEEH subraya la necesidad de situar las enfermedades hepáticas al mismo nivel de prioridad que otras patologías crónicas no transmisibles, dado su elevada morbimortalidad.
Para ello, el 'Plan Nacional de Salud Hepática. Reto 2032' plantea una estrategia estructurada para frenar el aumento de las enfermedades hepáticas en España, estrechamente vinculadas a al síndrome metabólico y al consumo nocivo de alcohol, principales determinantes de cirrosis y cáncer hepático en España.
Así, la Asociación subraya que la evidencia actual, con el reciente estudio 'LiverScreen' liderado desde Barcelona, muestra que la prevalencia de fibrosis hepática avanzada no diagnosticada en población europea es del 1,6 por ciento. Estos casos están relacionados principalmente con la esteatosis hepática, siendo la diabetes tipo 2, la obesidad y el consumo nocivo de alcohol los factores determinantes.
En este contexto, la AEEH propone la incorporación sistemática del índice FIB-4 como herramienta de primera línea en Atención Primaria. Este marcador, asegura, permite estratificar el riesgo de fibrosis hepática utilizando parámetros analíticos rutinarios (AST, ALT, plaquetas) y la edad, facilitando la identificación de pacientes candidatos a ser derivados para una evaluación adicional en las consultas especializadas de los hospitales.
Para la Asociación, este cribado de enfermedad hepática oculta se debe de realizar en personas con factores de riesgo metabólico y/o consumo nocivo de alcohol. "El reto está en incorporar esas estrategias de forma eficaz en los diferentes sistemas y optimizar el protocolo de acción, una vez detectada la enfermedad, para diseñar qué debemos de hacer con ese paciente", añade Bañares.
A pesar de que la esteatosis hepática metabólica -ampliamente conocida como hígado graso- afecta aproximadamente al 30 por ciento de la población adulta en España, su diagnóstico sigue siendo tardío y heterogéneo. En consecuencia, la AEEH insiste en la necesidad de protocolos claros que integren Atención Primaria y Especializada, así como modelos asistenciales multidisciplinares.
"Hay que poner en valor el papel que tiene el médico de Atención Primaria en el diagnóstico, y por ello nuestro Plan propone dos estrategias a este nivel: primero, la evaluación del hígado graso como otro factor de riesgo cardiovascular más en pacientes con obesidad, diabetes, dislipemia, hipertensión; y segundo, la incorporación del índice FIB-4 en las analíticas rutinarias que se solicitan a estos pacientes", ha indicado la vocal de la Junta Directiva AEEH y hepatóloga del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Vanessa Bernal.
"Esto nos permitiría seleccionar aquellos pacientes que tienen riesgo de fibrosis avanzada, a los cuales se les puede solicitar un FibroScan, del mismo modo que se les solicita un fondo de ojo para estudiar la retinopatía diabética o una analítica de orina para estudiar la nefropatía. En la AEEH estamos convencidos que este Plan puede disminuir la morbilidad relacionada con las enfermedades hepáticas, pero para ello necesitamos que la sociedad, las autoridades y los propios sanitarios conozcan estas enfermedades, su importancia y que se impliquen en la implementación de este Plan", concluye Bernal.