Archivo - Imagen de recurso de una persona con hemorroides. - HOSPITAL RUBER INTERNACIONAL DE MADRID - Archivo
MADRID 5 Ene. (EUROPA PRESS) -
El cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Quirónsalud Clideba de Badajoz Gonzalo Martín ha resaltado que la hemorroidoplastia con láser (LHP) es una de las técnicas más indicadas para el tratamiento quirúrgico de las hemorroides ya que es menos agresiva que la cirugía abierta convencional y otras técnicas, lo que se traduce en menor dolor postoperatorio, menor riesgo de complicaciones a corto y largo plazo y una recuperación más rápida y controlable.
"Dicha técnica consiste en liberar una cierta energía con una punta de láser dentro de la hemorroide, lo que va a desencadenar un proceso inicialmente inflamatorio y posteriormente cicatricial, provocando que cada nódulo hemorroidal mengue de tamaño", ha detallado Martín.
Una vez quemado el tejido interno hemorroidal con el láser, se produce una especie de retracción por cicatrización, haciendo que todo ese tejido que estaba descolgado del canal anal vuelva a fijarse a su posición, a la vez que se produce una coagulación de los vasos sanguíneos que presentaban una dilatación excesiva.
El mayor desafío de la cirugía clásica para el tratamiento hemorroidal es, según Martín, el control del dolor postoperatorio, que es muy intenso. "Implica dos o tres semanas de bastante incapacidad después de la intervención, con necesidad incluso de recurrir a fuertes analgésicos", comenta.
Frente a ello, la hemorroidoplastia con láser se presenta como una alternativa menos dolosa. "No se puede decir que el láser sea una técnica indolora, porque no lo es, pero sí reduce el dolor tanto en el tiempo -que no suele durar más de una semana o diez días- como en la intensidad", afirma el especialista del Hospital Quirónsalud Clideba.
Además, asegura que es un tratamiento menos agresivo que cualquier técnica abierta, lo cual repercute en un menor sangrado operatorio y tasa de complicaciones.
HEMORROIDES DE GRADO 2 Y 3
La técnica LHP está indicada especialmente para hemorroides internas de grado 2 y 3. Para saber diferenciarlas, Gonzalo explica que "las de grado 2 son aquellas que salen hacia afuera con la defecación, pero luego se reducen espontáneamente; mientras que las de grado 3 son las que se necesita ayuda manual para poder reducirlas, ya que no lo hacen por sí solas".
En un nivel mayor, grado 4, se encontrarían las hemorroides que están fuera permanentemente. En estos casos el uso de láser está limitado y siempre ligado a la realización de una mucopexia, un procedimiento complementario que ayuda a fijar el tejido a su posición normal cuando el prolapso es demasiado grande y no basta con el efecto cicatrizante del láser.
PROCEDIMIENTO SIMPLE
El procedimiento en cuestión de la hemorroidoplastia con láser es bastante simple y el paciente tan solo pasa unas pocas horas en el hospital. "Se penetra la hemorroide en su parte inferior y se entra con la fibra del láser, que comienza a dar descargas en diferentes puntos del interior del módulo hemorroidal con una energía controlada y limitada en sus máximos para que no haya alteraciones no deseadas", explica el especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo.
En el interior de cada uno de los tres nódulos hemorroidales que existen en el organismo se realizan varias de estas descargas. También existe la posibilidad de que, en grandes hemorroides, se tenga que hacer en más de una sesión si el equipo médico así lo considera.
Respecto al posoperatorio, se aconseja mantener las heces blandas, principalmente mediante el consumo de fibra y líquido y el uso controlado de laxantes, para que el efecto de la defecación no sea algo que aumente mucho la presión sobre la zona tratada. "Lógicamente también hay que hacerse lavados para mantener la zona limpia, y si es posible con agua fresca, que tiene un efecto analgésico y hemostático", añade el doctor.
PREVENCIÓN
Se estima que en personas de entre 50 y 60 años alrededor de un 30-40 por ciento sufren hemorroides. El perfil más frecuente es el de mujeres que han tenido uno o varios embarazos, y personas con estreñimiento crónico o que por algún motivo tienen un aumento frecuente de la presión intraabdominal. "Muchas de estas personas tienen hemorroides que no son casi sintomáticas, por lo que no les producen ningún tipo de dolor, ni sangrado y apenas mínimas molestias", subraya Martín.
Pese a la diversidad de técnicas, la indicación quirúrgica de las hemorroides en pacientes sintomáticos es bastante reducida, ya que en la mayoría de los casos se pueden controlar los síntomas con medidas no quirúrgicas como el control del estreñimiento, lavados, evitando ciertos irritantes como el alcohol, el picante o el café y con el uso cauto de cremas. "Solo ya en el caso de que sean muy sintomáticos o les limiten mucho su vida, se les recomienda una intervención quirúrgica", argumenta el especialista.
Sin embargo, el doctor del Hospital Quirónsalud Clideba pone el foco en la prevención y en el control de los factores desencadenantes. "El control del estreñimiento, evitar pasar mucho tiempo sentado, no abusar de la toma de alimentos irritantes, lavados con agua y jabón neutro, evitando el papel higiénico, e incluso el control del estrés, son elementos que debemos tener en cuenta para prevenir la aparición de hemorroides", concluye.