El Grupo Español de Oncología Genitourinaria destaca el impacto de la inmunoterapia en el tratamiento del cáncer renal

Imagen de recurso de la representación un riñón.
Imagen de recurso de la representación un riñón. - SOGUG
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Publicado: miércoles, 17 junio 2026 17:28

MADRID 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG) ha destacado que los avances logrados en la última década han transformado el pronóstico del cáncer renal y ha afirmado que la incorporación de la inmunoterapia ha supuesto un cambio de paradigma en la enfermedad avanzada, al permitir alcanzar supervivencias que "hace pocos años eran inimaginables".

En esta línea, SOGUG ha subrayado que los resultados presentados este año en el Simposio ASCO de cáncer genitourinario apuntan a una nueva etapa marcada por la medicina de precisión; tratamientos cada vez más adaptados a las características del tumor y del paciente.

"La inmunoterapia ha cambiado radicalmente el abordaje del cáncer renal avanzado; hoy podemos hablar de largos supervivientes, con alrededor de un 50 por ciento de pacientes vivos a los cinco años en enfermedad metastásica; ahora, asistimos a una nueva revolución terapéutica basada en dianas biológicas concretas", ha explicado la presidenta de SOGUG, Aránzazu González.

En enfermedad localizada, los resultados son aún más favorables. "Cuando el cáncer renal se diagnostica en estadios iniciales, la supervivencia puede alcanzar el 95 por ciento a cinco años; de ahí, la importancia del diagnóstico precoz y de estrategias que reduzcan el riesgo de recaída en pacientes de alto riesgo", ha subrayado González.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer Renal, el Grupo Español de Oncología Genitourinaria ha puesto el foco en uno de los principales desafíos de este tumor: su falta de visibilidad y su carácter silencioso en fases iniciales.

Cerca de la mitad de los diagnósticos se produce de forma incidental al realizar pruebas de imagen por otros motivos. Por ello, los especialistas recomiendan acudir al médico ante signos como sangre en la orina, dolor lumbar o en el costado, cansancio persistente o pérdida de peso no explicada.

"Esta falta de visibilidad podría frenar el diagnóstico precoz pues gran parte de la población desconoce los síntomas y no dispone de tanta información como en otros tipos de cáncer; a pesar de ello, la mayor parte de los casos se diagnostica en fase localizada susceptible de recibir un tratamiento curativo y las tasas globales de supervivencia son elevadas", ha indicado González.

Entre los principales factores de riesgo figuran el tabaquismo, el sobrepeso u obesidad, la hipertensión arterial y el uso abusivo de determinados analgésicos. Frente a ello, los expertos insisten en la importancia de adoptar hábitos de vida saludables y evitar la automedicación.

Además, aunque la gran mayoría de los casos no están relacionados con síndromes hereditarios, algo menos del 5 por ciento de los tumores renales se desarrollan en este contexto. "Hay que sospecharlo ante una historia familiar de cáncer renal, cuando el diagnóstico llega a edad temprana, existe afectación bilateral e incluso aparecen otras lesiones fuera del riñón", ha añadido.

MENOS RECAÍDAS TRAS LA CIRUGÍA Y MÁS CONTROL EN ENFERMEDAD AVANZADA

Entre los resultados más relevantes del citado Simposio destaca el estudio 'LITESPARK022', que evaluó la combinación de pembrolizumab y belzutifan en pacientes con carcinoma renal de células claras de alto riesgo tras cirugía. Los datos muestran una reducción del 28 por ciento en el riesgo de recaída o muerte frente a pembrolizumab en monoterapia. A los 24 meses, el 80,7 por ciento de los pacientes tratados con la combinación permanecía libre de enfermedad, frente al 73,7 por ciento en el grupo comparador.

"Uno de los grandes retos es evitar la recaída tras la cirugía en pacientes de alto riesgo y estos resultados son especialmente prometedores porque abren la puerta a nuevas estrategias para aumentar las posibilidades de curación a largo plazo", ha afirmado Julio Lambea, vocal de SOGUG.

En enfermedad metastásica, el estudio 'LITESPARK-011' ha demostrado que la combinación de belzutifan y lenvatinib prolonga la supervivencia libre de progresión hasta 14,8 meses, frente a 10,7 meses con cabozantinib. Para Lambea, estos avances reflejan el dinamismo del campo: "Estamos identificando nuevas dianas terapéuticas que amplían las opciones cuando la enfermedad progresa, permitiendo ofrecer alternativas eficaces a pacientes que hace unos años tenían muchas menos posibilidades".

BIOMARCADORES E IA PARA PERSONALIZAR EL TRATAMIENTO

Más allá de los nuevos tratamientos, los expertos coinciden en que el futuro del cáncer renal pasa por una mayor personalización terapéutica. Los avances en investigación están impulsando el desarrollo de biomarcadores, así como la detección de enfermedad residual mínima y el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para identificar el riesgo de recaída y seleccionar la estrategia más adecuada en cada paciente.

En la práctica, estas herramientas podrían ayudar a distinguir qué pacientes necesitan un seguimiento más estrecho o un tratamiento más intensivo tras la cirugía y cuáles podrían evitar terapias innecesarias y sus posibles efectos secundarios.

Un ejemplo es el modelo K-COMPASS, que combina marcadores en sangre como KIM-1 y ADN tumoral circulante (ctDNA) con factores clínicos para estimar mejor el riesgo y orientar la toma de decisiones.

"El reto ya no es solo disponer de más fármacos, sino saber cuál es el más adecuado para cada paciente y utilizarlo en el momento oportuno; los biomarcadores y la medicina de precisión serán clave en los próximos años", ha finalizado González.

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