Archivo - Imagen de recurso de una consulta médica. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) ha señalado que, aunque la edad es un factor importante a la hora de valorar una intervención, no determina por sí sola si una persona puede someterse a una cirugía de columna.
Además de la edad, los especialistas tienen en cuenta otros factores, como las enfermedades asociadas, el grado de autonomía, el estado físico, la calidad ósea y la fragilidad del paciente, es decir, su vulnerabilidad ante una intervención quirúrgica.
En este sentido, la GEER subraya que la edad avanzada no constituye, por sí misma, un impedimento para la cirugía de columna. La decisión debe tomarse de forma individualizada, teniendo en cuenta los riesgos de la intervención, las posibles consecuencias de no realizarla y los beneficios que puede aportar a cada paciente.
Con motivo del Día Mundial de la Columna Vertebral, la sociedad desmonta algunas de las falsas creencias más extendidas sobre el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades de la columna. En este sentido, la GEER señala que una resonancia que no muestra una lesión capaz de explicar el dolor no significa que el paciente no tenga un problema.
Según la sociedad, la lumbalgia es un buen ejemplo, ya que en muchos pacientes no es posible identificar mediante las pruebas de imagen una causa anatómica concreta que explique sus síntomas.
La resonancia es una herramienta fundamental cuando está indicada, pero forma parte de un proceso diagnóstico más amplio. De hecho, las guías y recomendaciones clínicas desaconsejan realizar pruebas de imagen de manera rutinaria ante una lumbalgia aguda cuando no existen señales de alarma.
La sociedad destaca que también puede producirse la situación contraria: una resonancia puede mostrar alteraciones estructurales en personas que no presentan síntomas. Por tanto, los expertos afirman que ni una resonancia aparentemente normal significa que el dolor no exista ni cualquier alteración encontrada en ella constituye necesariamente la explicación del problema.
"La imagen no dictamina por sí sola el diagnóstico, sino que debe interpretarse siempre en relación con los síntomas, la historia clínica y la exploración del paciente", apuntan.
"TODA HERNIA DISCAL TERMINA, TARDE O TEMPRANO, EN UNA OPERACIÓN"
La GEER asegura que no todas las hernias discales necesitan cirugía. La hernia se produce cuando parte de uno de los discos situados entre las vértebras se desplaza y puede llegar a comprimir una raíz nerviosa, pero la necesidad de una intervención depende de los síntomas que produzca y de su evolución.
En los pacientes con hernia discal lumbar que no presentan déficits neurológicos importantes, el tratamiento no quirúrgico es generalmente la primera opción y muchos evolucionan favorablemente sin necesidad de operarse. Las recomendaciones de sociedades científicas como la North American Spine Society (NASS) y la World Federation of Neurosurgical Societies (WFNS) contemplan la cirugía, entre otras situaciones, cuando los síntomas persisten pese al tratamiento conservador, existe un déficit motor grave o un deterioro neurológico progresivo, o se produce un síndrome de cola de caballo, una compresión grave de los nervios situados al final del canal vertebral que puede causar pérdida de sensibilidad en la zona genital y perianal y en la cara interna de los muslos -la denominada anestesia en silla de montar-, debilidad en las piernas o problemas para controlar la orina o las heces y que requiere atención urgente.
LA IMPORTANCIA DE UNA VALORACIÓN EXPERTA
Por todo ellos, los especialistas apuntan que una misma enfermedad de la columna puede requerir abordajes diferentes en función de cada paciente. La decisión sobre el tratamiento depende de la enfermedad, los síntomas, la exploración, las pruebas diagnósticas, su evolución y las características de cada persona. Del mismo modo, la necesidad de una intervención, la técnica más adecuada y las posibilidades de recuperación deben valorarse individualmente.
Los expertos del GEER recuerdan que esa valoración resulta especialmente importante cuando se plantea una intervención quirúrgica, pero también para determinar cuándo no es necesaria.
"Ponerse en manos de profesionales con formación y experiencia específica en columna es fundamental para obtener un diagnóstico preciso y determinar qué tratamiento necesita realmente cada paciente, incluida la decisión de cuándo una intervención quirúrgica está indicada y cuándo no", concluyen.