Publicado 15/06/2022 18:04

Fundación Más Que Ideas publica el informe 'La vida con un cáncer de vejiga. De tú a tú con las personas protagonistas'

Archivo - Hombre esperando en un urinario con ganas de entrar.
Archivo - Hombre esperando en un urinario con ganas de entrar. - ESTRADAANTON/ISTOCJ - Archivo

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Más Que Ideas ha publicado el informe 'La vida con un cáncer de vejiga. De tú a tú con las personas protagonistas', un proyecto de investigación social cualitativa que ahonda en la experiencia de un grupo de personas diagnosticadas de esta enfermedad y permite conocer cómo viven el proceso, cuáles son sus principales dificultades y cómo les ha impactado la enfermedad en sus vidas.

Y es que, el cáncer de vejiga es uno de los diez tipos de cáncer más frecuentes en el mundo. En España, es el quinto (cuarto entre hombres y decimoquinto entre mujeres), siendo más de 20.000 personas las diagnosticadas cada año. A pesar de su alta prevalencia, se sabe muy poco de la experiencia vivida por las personas afectadas.

"Es muy importante identificar y conocer las necesidades de las personas afectadas por un cáncer de vejiga para ofrecerles la atención asistencial multidisciplinar que requieren. De ahí el interés por conocer sus diferentes realidades, necesidades y expectativas. La experiencia de cada persona es un conocimiento de gran valor que debe evaluarse y tenerse en cuenta", ha dicho la presidenta y cofundadora de Fundación Más Que Ideas, Teresa Terrén.

Este informe, apoyado por la Alianza Merck-Pfizer, que recoge el análisis de los aspectos más destacados y es de acceso público y gratuito a través de la página web 'fundacionmasqueideas.org', ha contado con la colaboración altruista de nueve personas con cáncer de vejiga y de un comité formado por nueve profesionales de diferentes disciplinas sanitarias representantes de las siguientes entidades colaboradoras: Asociación española Contra el Cáncer, Asociación Española de Urología (AEU), Sociedad Española de enfermería oncológica (SEEO), Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR).

En este sentido, en el acto de presentación del informe se ha abordado el poco conocimiento sobre esta enfermedad en la población, lo que da lugar al desconocimiento de los factores de riesgo, a no identificar los síntomas de alerta y, en algunos casos, a no conseguir un diagnóstico precoz que es vital para un buen pronóstico y lograr la curación.

Así, la jefa del Servicio Corporativo de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Carmen González-Enguita, ha destacado que el síntoma que debe poner en alerta para sospechar de un cáncer de vejiga y acudir a consulta con atención primaria o urología es la hematuria, es decir, la presencia de sangre en la orina.

"Especialmente, es motivo para no demorarse en acudir al médico, aquella que ocurre en una determinada edad (a mitad/segunda mitad de la vida), en personas fumadoras, cuando se da sin otro síntoma asociado, de repente, o ante una orina muy oscura y/o con coágulos", ha añadido.

La importancia de la educación sobre los síntomas es una de las principales conclusiones del informe. De hecho, las personas participantes del estudio señalaron la necesidad de realizar campañas de sensibilización y concienciación dirigidas a la sociedad y los colectivos sanitarios.

Ahora bien, con la confirmación del diagnóstico de un cáncer de vejiga comienza un proceso de aceptación constante que impacta cada día en todas las esferas de la vida de la persona diagnosticada. Así lo ha apuntado el psicólogo sanitario experto en psicooncología y cuidados paliativos de la Asociación Española Contra el Cáncer, Miguel Mediavilla, que destaca que las repercusiones de la enfermedad, tanto en el paciente como en el entorno familiar, son múltiples y conllevan el riesgo de desarrollo de reacciones emocionales desadaptativas y, en algunos casos, trastornos psicológicos.

Y es que, los tratamientos para abordar el cáncer de vejiga (resección transuretral, cirugía, quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia y quimiorradioterapia) pueden producir efectos secundarios y secuelas que varían en función de las estrategias terapéuticas y, en el caso de la extirpación de la vejiga, del tipo de reconstrucción que se realice (urostomía o neovejiga).

"Los efectos secundarios y toxicidades dependerán del estadio de la enfermedad, las comorbilidades del paciente y del tratamiento que se realice. Por ello, es imprescindible realizar una valoración integral e individualizada", ha comentado la enfermera oncológica del Hospital Universitari Vall d'Hebron y miembro de SEEO, Raquel Álvarez.

Al respecto, la presidenta de la Asociación Balear de Crohn, Colitis y Ostomizados (ABACCO), Yolanda Fernández de Dios, ha añadido que, en relación con los efectos secundarios que más preocupan a las personas con cáncer de vejiga, "hay que diferenciar entre aquellas personas que han podido conservar la vejiga y las que no". En caso de las primeros, ha continuado, "hablaríamos del miedo a recaer, las molestias en la vejiga o incontinencia urinaria, entre otros".

La cirugía forma parte del tratamiento estándar para la mayoría de las personas con cáncer de vejiga. De los diferentes tipos, son las secuelas de la cistectomía radical las más difíciles de abordar, derivadas de la propia complejidad de la extirpación de la vejiga, así como de la posterior cirugía reconstructiva para seguir eliminando la orina.

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