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MADRID 3 Ago. (EUROPA PRESS) -
Las fugas precoces tras cirugía bariátrica metabólica, complicaciones que se diagnostican dentro de las primeras seis semanas después de la intervención, generan un impacto económico de 4.199.549 euros al año en España, según estima un estudio elaborado por un grupo multidisciplinar de cirujanos y expertos en economía de la salud, junto a la tecnológica Medtronic.
El análisis, publicado en 'British Journal of Surgery' (BJS), se basa en un modelo de árbol de decisión que simula la práctica clínica real en España y detalla que, del total de gasto, el 71 por ciento lo asume el Sistema Nacional de Salud (SNS), mientras que el 29 por ciento restante corresponde al sector sanitario privado.
La incidencia de fugas es baja, según precisa el estudio, que estima la probabilidad de estas complicaciones en el 1,3 por ciento para la gastrectomía vertical por laparoscopia (LSG) y en un 0,6 por ciento para el 'bypass' gástrico (LRYGB). Sin embargo, advierte de que el coste individual de su resolución es "extraordinariamente alto" y varía según el escenario clínico y la necesidad de encadenar tratamientos.
En el caso de la gastrectomía vertical, el coste medio por paciente con fuga precoz se sitúa en 42.285 euros, oscilando entre los 13.358 euros en casos resueltos con manejo conservador y los 94.532 euros en aquellos que requieren reintervenciones quirúrgicas complejas secundarias.
Cuanto la complicación sucede tras 'bypass' gástrico, el coste medio es de 40.971 euros por paciente, con un rango que va desde los 13.110 euros hasta los 94.284 en los casos más severos.
En cuanto a las áreas a las que se destina este importe, en ambos procedimientos, la estancia hospitalaria, que incluye camas de planta y unidades de cuidados intensivos, con una media de 26,2 días de ingreso, y los procedimientos e intervenciones, como endoscopias, drenajes percutáneos o reoperaciones, absorben aproximadamente el 82 por ciento del coste total.
En cambio, las pruebas de diagnóstico por imagen, las consultas de seguimiento y el tratamiento farmacológico representan partidas muy minoritarias.
EL IMPACTO DEL FRACASO EN EL TRATAMIENTO INICIAL
El estudio advierte del impacto que tiene que el paciente no responda de forma favorable al primer tratamiento de la fuga, lo que puede llevar a duplicar o incluso triplicar los costes de una segunda línea de intervención, prolongar notablemente la estancia en el hospital y aumentar el riesgo de complicaciones graves para el paciente, como la sepsis.
Ante el alto coste que supone solucionar este tipo de complicaciones, aunque su incidencia sea reducida, el jefe del servicio de cirugía general y digestiva del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, José María Balibrea, ha instado a apostar por tecnologías que minimicen al máximo el riesgo de fallo en la sutura.
Por su parte, el jefe de la sección de cirugía bariátrica y metabólica del Hospital Clínic de Barcelona, Javier Osorio, ha incidido en la necesidad de un abordaje inicial resolutivo, para lo que ha apostado por optimizar los protocolos para que el primer tratamiento sea el definitivo.
En esta línea, el jefe de la unidad de cirugía laparoscópica de obesidad y metabolismo de la Clínica Montpellier de Zaragoza, Joaquín Resa, ha llamado a invertir en formación médica continuada, estandarización de procesos y uso de materiales de alta tecnología quirúrgica para garantizar la sostenibilidad sanitaria.