Archivo - Lesión de rodilla, ligamento cruzado anterior. - YENWEN - Archivo
MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
El ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las principales estructuras que estabilizan la rodilla y una de las lesiones más frecuentes en la práctica deportiva. Tras su reconstrucción, algunas personas mantienen dolor, pérdida de fuerza o dificultades para recuperar la función de la articulación, incluso meses después de la cirugía.
EL LIGAMENTO QUE ESTABILIZA LA RODILLA
Un trabajo de investigadores del Centro de Investigación de Medicina Deportiva y del Ejercicio de La Trobe, en la Universidad de La Trobe (Australia) ha revelado que la fisioterapia supervisada tras la cirugía del ligamento cruzado anterior (LCA) produce mayores mejoras en el dolor, la función y la fuerza muscular en comparación con un programa de ejercicios autoguiado, al menos a corto plazo.
Estos hallazgos pueden ser útiles para el manejo de los síntomas crónicos de la rodilla tras la cirugía del LCA. El estudio se publica en 'Annals of Internal Medicine'.
Los investigadores asignaron aleatoriamente a 184 adultos de entre 18 y 40 años que seguían teniendo problemas de rodilla entre 9 y 36 meses después de la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) a un programa supervisado de ejercicio y educación o a una sesión educativa única con recursos de ejercicio autodirigido.
LAS DIFERENCIAS SE REDUCEN AL AÑO
El resultado principal fue el cambio a los cuatro meses en la puntuación compuesta de resultados de lesiones de rodilla y osteoartritis (KOOS), y los resultados secundarios incluyeron el cambio a los 12 meses en la KOOS, la fuerza muscular del muslo y el grosor del cartílago. Después de 4 meses, los participantes en el programa supervisado informaron de mayores mejoras en los síntomas de la rodilla y la calidad de vida, músculos del muslo más fuertes y mayores tasas de recuperación percibida. Sin embargo, a los 12 meses la diferencia entre los grupos se había reducido y no había diferencias en el grosor del cartílago.
Los investigadores concluyen que la terapia de ejercicio supervisado combinada con educación ofrece beneficios significativos a corto plazo para los adultos jóvenes con problemas de rodilla persistentes después de la reconstrucción del LCA y proporciona evidencia de que el ejercicio no es perjudicial para el cartílago de la articulación de la rodilla.