Archivo - Imagen de recurso cerebro. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / JITTAWIT.21 - Archivo
MADRID 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
La decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), Aurora Araújo, ha destacado que la fisioterapia tiene un "papel esencial" para ayudar a las personas que han sufrido un ictus a recuperar su autonomía, participación social y calidad de vida.
En la víspera del Día Mundial del Ictus, el CPFCM ha apuntado, en línea con datos del Ministerio de Sanidad, que cerca de 120.000 personas tienen un ictus cada año en España. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que cerca de la mitad de las personas afectadas sufren consecuencias que dificultan su calidad de vida y afectan a su actividad diaria y, en un tercio de los casos, esas secuelas son graves.
En este contexto, los fisioterapeutas madrileños han enfatizado la importancia de un abordaje multidisciplinar e inmediato para favorecer la recuperación de las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV). "No podemos quedarnos en la supervivencia. Debemos hablar de recuperación, funcionalidad y autonomía", ha subrayado Araújo.
Tras ello, ha hecho hincapié en el papel de la fisioterapia neurológica, ya que el cerebro puede reorganizar parcialmente sus conexiones y desarrollar estrategias para recuperar funciones tras una lesión.
Según ha explicado, esta intervención "debe iniciarse en el momento adecuado, con la intensidad apropiada y bajo supervisión profesional", sin priorizar "hacer más", sino lo que "necesita" cada paciente y "cuando lo necesita".
RECUPERAR MOVILIDAD Y ACTIVIDADES COTIDIANAS
La fisioterapia tras un ictus puede ayudar a recuperar la marcha y actúa sobre alteraciones de la fuerza, el equilibrio, la coordinación, el control postural, la movilidad y la resistencia al esfuerzo. También interviene en la prevención de complicaciones asociadas a la inmovilidad y en la recuperación de capacidades necesarias para desenvolverse en la vida cotidiana.
Para ello, se realizan ejercicios de fortalecimiento, reeducación del equilibrio, práctica de la marcha y entrenamiento aeróbico, además de emplear tecnologías de rehabilitación cuando están indicadas, entre otras.
En este punto, Araújo ha destacado que la recuperación no termina cuando el paciente recibe el alta hospitalaria y, de hecho, ha señalado que muchas personas pueden obtener mejoras funcionales incluso años después del episodio, en función de factores como la gravedad y localización de la lesión, capacidades previas, complicaciones asociadas, entorno y acceso a una rehabilitación adecuada.
Por ello, ha hecho hincapié en la importancia de evitar interrupciones constantes en la transición entre hospital, Atención Primaria, rehabilitación ambulatoria y domicilio, garantizando la continuidad asistencial, coordinada entre diferentes especialistas.
EVITAR UN SEGUNDO ICTUS
Por otra parte, la decana del CPFCM ha afirmado que la rehabilitación también contribuye a la prevención de un segundo ictus, ya que el ejercicio físico adaptado puede favorecer la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, la movilidad y el control de factores de riesgo cardiovascular.
Tras una valoración individualizada, los programas de ejercicio permiten combatir el sedentarismo y promover hábitos más activos y saludables. Además, ha comentado que la fisioterapia puede ayudar a recuperar la confianza para moverse, pues el miedo a caerse, la fatiga o la inseguridad pueden limitar la actividad.
A su vez, la educación terapéutica, el asesoramiento sobre manejo y la participación de la familia en los objetivos de rehabilitación facilitan la recuperación y reducen dificultades en el domicilio.
Dados los diversos beneficios de la fisioterapia, Aurora Araújo ha instado a materializar esta contribución en recursos, mediante la dotación suficiente de plantillas de profesionales, tiempos asistenciales adecuados y modelos organizativos que sitúen la recuperación funcional entre las prioridades del sistema sanitario.