Imagen de la jornada. - FENIN
MADRID 4 Mar. (EUROPA PRESS) -
La gerente de la Fundación Fenin, Raquel Navarro, ha destacado el compromiso de la industria de tecnología sanitaria con la sostenibilidad medioambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de sus productos, desde el diseño de soluciones más eficientes hasta la gestión de los residuos que generan.
"El sector de tecnología sanitaria puede y quiere ser vertebrador de este cambio", ha indicado Navarro durante su participación en la jornada 'Aportación de la Tecnología Sanitaria a la sostenibilidad medioambiental', organizada por la Fundación Fenin.
En este contexto, el director gerente del Hospital Universitario Regional de Málaga, José Antonio Ortega, ha subrayado que "la sostenibilidad medioambiental no es una opción, sino una responsabilidad inherente a la gestión sanitaria pública". "Los hospitales debemos garantizar la mejor atención posible minimizando al mismo tiempo nuestro impacto ambiental, integrando criterios ecológicos en la planificación estratégica, en la gestión de recursos y en la práctica clínica diaria", ha afirmado.
Asimismo, ha asegurado que "la colaboración con la industria de tecnología sanitaria es clave para avanzar hacia modelos más eficientes y responsables. Apostar por la innovación sostenible y por una compra pública que incorpore criterios medioambientales con un peso real en la toma de decisiones es fundamental para construir un sistema sanitario preparado para los retos del presente y del futuro".
SOSTENIBILIDAD EN LA GESTIÓN Y LA PRÁCTICA CLÍNICA
En el primer bloque de la jornada, gerentes y jefes de servicio han analizado la incorporación de criterios de sostenibilidad medioambiental en las decisiones logísticas, de inversión y clínicas en los hospitales, sin comprometer la calidad asistencial y las necesidades y seguridad de profesionales y pacientes.
Respecto a modelos de funcionamiento y gestión más sostenibles, se han puesto como ejemplos, entre otros, el desarrollo de planes de eficiencia energética (renovación de sistemas de climatización, instalación de placas solares, etc.) y procedimientos para la gestión de residuos (en colaboración con las empresas). Mientras, en el ámbito asistencial se han expuesto medidas que ya se aplican en áreas como el laboratorio clínico y la sustitución de gases anestésicos contaminantes por alternativas más sostenibles (ya calificada como "anestesia verde").
Asimismo, para consolidar la "cultura de la sostenibilidad", los expertos han destacado la importancia de una mayor implicación de los "líderes" de estos centros (gerencias y direcciones), el reconocimiento con la creación de estructuras departamentales específicas de sostenibilidad medioambiental, y la necesidad de evaluar y medir el impacto que generen todas las iniciativas mediante indicadores comunes en los centros.
EL PAPEL DE LA TECNOLOGÍA SANITARIA
Por su parte, el subdirector responsable del Área de Servicios y Gestión de Centros del Servicio Andaluz de Salud (SAS), Antonio Olivares, ha resaltado que el papel de la industria es clave para la mejora del desempeño ambiental de los centros sanitarios. "De ahí la necesidad de encontrar puntos de encuentro entre dirección de centros e industria para que todo ese caudal de innovación sostenible de la industria sea valorada y pueda incorporarse a los procesos asistenciales y de soporte", ha concretado.
Según los expertos, una de las vías donde se atisba mayor recorrido en la colaboración entre industria y hospitales refiere a los procesos de incorporación de innovaciones tecnológicas en estos centros. En concreto, el avance hacia una estandarización de los criterios medioambientales y una mayor ponderación de los mismos en los pliegos de licitación, la conocida como "compra verde" de tecnología sanitaria.
Los expertos han destacado que, si bien la sensibilidad hacia la inclusión de estos criterios en los concursos públicos ha avanzado notablemente en los últimos años, aún se constatan desigualdades y dificultades para su aplicación práctica en los procedimientos de contratación pública. "El reto no es solo incorporar estos criterios y reconocer los esfuerzos de las compañías por la innovación sostenible, sino hacerlo de manera que tengan un peso real y relevante" en la valoración final de las ofertas, concluyen.