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MADRID 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Federación Estatal Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (LGTBI+) ha denunciado que el sistema sanitario es la principal fuente de violencia contra las personas intersex, según el estudio 'Corporalidades intersexuales: derechos reales', una investigación cualitativa que ha presentado este lunes con motivo del Día de la Visibilidad Intersex y que recoge experiencias de patologización y vulneraciones físicas y psicológicas.
En rueda de prensa, la presidenta de la Federación, Paula Iglesias, ha reclamado al futuro Gobierno que dé "prioridad y continuidad" al trabajo iniciado por el activismo LGTBI+ y el Ministerio de Sanidad para "elaborar y publicar" un protocolo de atención sanitaria a personas trans, no binarias e intersex. Según ha señalado, su aprobación, que atribuye a un mandato de la Ley LGTBI+ de 2023, "acumula años de retraso", y, "mientras tanto, las personas intersex siguen sufriendo una violencia injustificada en las etapas más tempranas de su vida".
La responsable de investigación, formación y calidad de la entidad, María Rodríguez, ha explicado que la investigación, basada en una decena de entrevistas en profundidad a personas intersex de distintas generaciones y a profesionales de la psicología, la educación y el ámbito jurídico, muestra que estas realidades se han abordado en España desde una perspectiva "puramente médica", que ha favorecido su patologización.
Por su aparte, la representante de la Comisión del Año Temático de la Federación dedicado a las realidades intersex, Ariana A. Celorio, ha explicado que "la comunidad médica modifica la corporalidad de las personas intersex no para garantizar nuestro bienestar o funciones vitales".
"Lo hace porque busca un aparato sexual funcional que proporcione el deseo normalizado de una relación coital. Pretende erradicar la disidencia corporal y forzarnos a alinearnos con un desarrollo cisheteronormativo, que anula preventivamente nuestra capacidad para decidir sobre nuestra propia anatomía en la adultez", explica.
La investigación muestra que, "lejos de mejorar las vidas de las personas intersex", estas cirugías o tratamientos generan un impacto psicofísico p"rofundo y desestructurante", y, segun señala, "provocan importantes secuelas físicas como dolor crónico, pérdida de sensibilidad sexual, esterilidad no elegida, incontinencia, cicatrices o necesidad de nuevas cirugías".
En este sentido, explican que cuando las intervenciones se realizan en la infancia, pasan muchos años hasta que las personas intersex averiguamos qué ha sucedido. "En España, las personas tenemos el derecho por ley de conocer nuestra historia clínica. Sin embargo, las personas intersex hemos sufrido el ocultamiento absoluto del diagnóstico con el argumento de protegernos o se nos ha recetado "silencio" sobre nuestra realidad. También se nos ha cosificado utilizándonos como 'curiosidades médicas'", denuncia Celorio.
Además, reivindican la eliminación de los tratamientos hormonales o quirúrgicos que no sean necesarios para preservar la salud o la integridad física de la persona, los no consentidos y los que carecen de evidencia que justifique su urgencia. Y exigen la "erradicación inmediata de las exploraciones innecesarias, la cosificación y la exposición clínica sin fines diagnósticos y que se asegure el respeto a la intimidad y la confidencialidad".
Asimismo, que se garantice el acceso completo, transparente y sin restricciones a la historia clínica y se elimine la "receta del silencio" y la imagen de la diversidad como algo que ocultar o de lo que avergonzarse.