Archivo - Un niño comiendo un donut. - PEXELS - Archivo
MADRID 31 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo ensayo clínico dirigido por Stanford Medicine (Estados Unidos) ha conseguido que aproximadamente un tercio de los niños con múltiples alergias alimentarias lograran comer de forma segura raciones completas de los alimentos que desencadenan sus alergias.
Este hallazgo, publicado en la revista 'JAMA Pediatrics', proviene de la segunda fase de un ensayo clínico nacional de omalizumab, un fármaco que se une a los anticuerpos responsables de muchos tipos de enfermedades alérgicas y los inactiva.
En febrero de 2024, basándose en la primera fase del mismo ensayo, el medicamento recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) por su capacidad para proteger a las personas de las reacciones alérgicas causadas por la exposición accidental a pequeñas cantidades de alimentos que desencadenan alergias.
La nueva investigación fue más allá y analizó si el omalizumab, solo o en combinación con un segundo tratamiento para la alergia, la inmunoterapia oral, permite a las personas con alergias alimentarias potencialmente mortales consumir estos alimentos con regularidad.
"Hemos demostrado que existen múltiples caminos para vivir una vida segura con alergias alimentarias", asegura la doctora Sharon Chinthrajah, autora principal del estudio, profesora de medicina y pediatría, y codirectora del Centro Sean N. Parker para la Investigación de Alergias y Asma en Stanford Medicine. El objetivo del nuevo estudio en cuanto a la tolerancia fue riguroso: se consideró que los participantes habían superado la prueba si, al finalizar el estudio, podían consumir raciones completas de tres alimentos diferentes que desencadenaban sus alergias.
Según Chinthrajah, estos hallazgos ayudarán a los médicos a adaptar el tratamiento de las alergias a los diversos objetivos de cada persona para convivir con sus alergias, y señaló que algunos pacientes desean consumir estos alimentos como parte habitual de su dieta, mientras que otros buscan protección contra exposiciones accidentales.
"Este estudio es muy alentador porque demuestra que tenemos opciones de tratamiento para nuestros pacientes que son seguras y no demasiado engorrosas", destaca Sayantani Sindher doctora en medicina, profesora clínica asociada y coautora del estudio.
Las alergias alimentarias son comunes y afectan al 8 % de los niños y al 10 % de los adultos en Estados Unidos. Para prevenir reacciones alérgicas y el choque anafiláctico, los pacientes deben evitar los alimentos que desencadenan sus alergias. Para los niños, esto es especialmente complicado, ya que los desencadenantes de alergias más comunes --trigo, leche, huevos, cacahuetes y frutos secos-- se encuentran en muchos alimentos, y alrededor del 40 % de los niños con alergias reaccionan a más de un alimento. Las ocasiones sociales como fiestas de cumpleaños, eventos escolares y comidas en restaurantes pueden generar mucha preocupación por posibles reacciones alérgicas graves.
Hace unos 16 años, los equipos de investigación de Stanford Medicine comenzaron a probar la inmunoterapia oral, un tratamiento en el que los pacientes desarrollan tolerancia a los alimentos que desencadenan sus alergias mediante la ingesta diaria de pequeñas dosis, que aumentan gradualmente.
El método funciona, pero tiene inconvenientes: el proceso es lento y requiere visitas regulares al médico; puede provocar reacciones alérgicas o efectos secundarios gastrointestinales desagradables; y los pacientes deben reducir su nivel de actividad física durante una hora después de cada dosis de proteínas alimentarias, lo que puede resultar difícil para los niños activos. Además, para mantener la tolerancia a los alimentos, los pacientes deben seguir consumiéndolos con regularidad, incluso si no les gustan.
En 2011, un equipo de Stanford Medicine descubrió que la combinación de omalizumab, un medicamento inyectable, e inmunoterapia oral ofrecía ventajas sobre la inmunoterapia oral sola, ya que aceleraba el tratamiento y reducía los efectos secundarios. Los investigadores de Stanford Medicine siguieron siendo pioneros en este campo, entre otras cosas, al diseñar el ensayo clínico que condujo a la aprobación por la FDA en 2024 del omalizumab para proteger a los niños de la exposición accidental a pequeñas cantidades de alérgenos.
El nuevo ensayo clínico de fase 2, realizado en 117 niños con alergias alimentarias, comparó un año de tratamiento con omalizumab con ocho semanas de omalizumab seguidas de inmunoterapia oral para múltiples alimentos durante el resto del año. La edad media de los niños participantes fue de 7 años. Todos los participantes presentaban alergia al cacahuete y al menos otras dos alergias alimentarias; el estudio evaluó si podían consumir porciones de 2000 mg de cada uno de los tres alimentos que desencadenaban alergias, incluidos los cacahuetes, al finalizar el ensayo.
Los niños del grupo tratado únicamente con omalizumab tuvieron mayor probabilidad de completar el estudio que los del grupo de inmunoterapia oral. En el grupo de tratamiento farmacológico, el 36 % de los participantes originales toleraron con éxito raciones completas de tres alimentos, mientras que en el grupo de inmunoterapia oral, esa cifra se redujo al 19 % tras un año de tratamiento.
Un mayor número de participantes del grupo de inmunoterapia oral abandonó el ensayo antes de finalizarlo, lo que explica en gran medida la diferencia en los resultados entre los grupos. El estudio reveló que los sujetos del grupo de inmunoterapia oral presentaron más efectos secundarios que los llevaron a interrumpir el tratamiento.
"Para quienes pudieron seguir el tratamiento combinado, los resultados fueron tan buenos como los de los pacientes que solo recibieron omalizumab", afirma Chinthrajah, que añade que los efectos secundarios podrían no ser la única razón por la que los participantes del grupo de inmunoterapia oral abandonaron el estudio, y señaló que el tratamiento también requiere más tiempo. "Será importante que nuestro equipo comprenda mejor los motivos por los que los pacientes interrumpieron el tratamiento para poder adaptar cada enfoque", concluye.
Según Chinthrajah, los hallazgos servirán de base para los tratamientos que se apliquen a los pacientes en la vida real, y señaló que la terapia para las alergias alimentarias no es igual para todos.