Archivo - Estructura viral del hantavirus 3D. - QUANTIC69/ISTOCK - Archivo
MADRID 25 Jun. (EUROPA PRESS) -
La subdirectora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, María José Sierra, y el responsable del Sistema de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles de la Región de Murcia, Alonso Sánchez-Migallón, han urgido a invertir en los recursos humanos de la red de vigilancia epidemiológica y salud pública tras la reciente alerta por hantavirus.
Así lo han puesto de manifiesto en una sesión dedicada al brote que afectó al crucero 'MV Hondius', moderada por el jefe del Servicio de Epidemiología y Prevención Sanitaria en el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN), en el marco de la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), que estos días reúne en Pamplona a cerca de 700 profesionales.
Según han destacado los expertos, la gestión de la alerta ha demostrado que España dispone de una red de vigilancia epidemiológica capaz de coordinarse con rapidez y ofrecer una respuesta ágil ante situaciones complejas. Asimismo, han valorado positivamente la coordinación entre el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y los organismos internacionales.
"El mayor éxito de la vigilancia epidemiológica es, precisamente, que hoy esta alerta ya no es noticia", han destacado, al tiempo que han recordado que buena parte del trabajo de la salud pública se desarrolla de manera poco visible y su éxito consiste en evitar que las amenazas sanitarias se conviertan en crisis de mayor alcance.
Sin embargo, han aseverado que la gestión del brote también ha puesto en evidencia algunas de las vulnerabilidades del sistema, siendo la principal, a su juicio, la falta de especialistas en vigilancia epidemiológica, que también afecta a los profesionales de Sanidad Exterior.
En este sentido, han recordado que la gestión de estas situaciones requiere profesionales especializados y disponibles de forma permanente, pero que, con frecuencia, esto sigue dependiendo de la voluntariedad y del esfuerzo adicional de los equipos de salud pública.
En paralelo, se han mostrado críticos con el insuficiente reconocimiento profesional que reciben; las condiciones laborales, que han apuntado que favorecen la pérdida de talento joven; y el escaso peso de la formación especializada en algunos procesos de selección.
"La cooperación y la evidencia científica funcionan y salvan vidas, pero el sistema está al límite", han resumido los participantes. Por ello, han instado a invertir en recursos humanos, mejorar las condiciones laborales y dotar a la salud pública de un mayor peso institucional, presupuestario y organizativo.
MODERNIZACIÓN TECNOLÓGICA
Para los expertos, otro de los grandes retos es la modernización tecnológica y, en concreto, han propuesto incorporar automatizaciones en la historia clínica electrónica y herramientas de inteligencia artificial y apoyo al diagnóstico que faciliten la identificación de enfermedades poco frecuentes.
En este punto, han precisado que estas mejoras deben ir acompañadas de una mayor interoperabilidad entre la salud pública y el sistema asistencial, para que la información circule con rapidez y permita actuar ante las primeras señales de alerta.
"El objetivo de la salud pública moderna es la anticipación basada en una evaluación adecuada del riesgo con la información disponible en cada momento", han destacado. Por ello, han reclamado pasar de protocolos reactivos a otros basados en la detección precoz, la preparación y la prevención, reforzando los recursos y la capacidad de coordinación que han permitido ofrecer una respuesta eficaz ante esta alerta.
Por otra parte, los participantes en esta sesión han lamentado la proliferación de mensajes procedentes de fuentes poco rigurosas y la difusión de informaciones científicamente incorrectas durante la alerta por hantavirus, así como la utilización partidista de la situación.
"La salud pública no puede ser una herramienta con la que hacer política", han subrayado los expertos, quienes también han destacado la importancia de que las enfermedades transmisibles sean abordadas desde una perspectiva de salud global, ya que las patologías no entienden de fronteras.