Publicado 22/06/2020 12:18CET

Expertos reclaman replanificar y reevaluar los programas de educación terapéutica en diabetes

La Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Macarena refuerza la educación terapéutica para diabetes y obesidad.
La Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Macarena refuerza la educación terapéutica para diabetes y obesidad. - Hospital Macarena

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

Expertos han resaltado que la pandemia de COVID-19 plantea la necesidad de replanificar y reevaluar los programas estructurados de educación terapéutica en diabetes, ya que solo la mitad de las personas afectadas, y únicamente una cuarta parte de familiares y cuidadores, tienen acceso a este tipo de programas.

La Sociedad Española de Diabetes (SED), y su grupo de trabajo de Educación Terapéutica (GTET), ha editado una guía de programas educativos estructurados dirigidos a diferentes subgrupos de personas con diabetes y familiares, en los que se recogen los estándares de calidad del National Institute for Health and Care Excellence (NICE).

El objetivo es impulsar la puesta en marcha y evaluación de los programas estructurados de educación terapéutica dirigidos a las personas con diabetes, familiares y cuidadores como una estrategia de mejora continua de la calidad.

Sobre este aspecto se centra un encuentro que tiene lugar en el marco del congreso virtual que está celebrando la Sociedad Española de Diabetes (SED), donde Margarida Jansà, enfermera profesora del Máster Bases para la Atención y Educación de las personas con Diabetes (UB), llamará la atención sobre las lagunas que subsisten aún en España en este ámbito y sobre "la eficacia y rentabilidad demostrada de los programas de educación terapéutica para promover y facilitar la autogestión del tratamiento, mejorar los conocimientos, las habilidades y la motivación de los pacientes, favoreciendo mejores resultados de control, conductuales y psicosociales".

Sin embargo, como demostró el estudio 'DAWN2', en España menos de un 50 por ciento de los pacientes (sobre todo con diabetes tipo 2), y menos de un 25 por ciento de familias y cuidadores, habían accedido a una educación estructurada. Probablemente, como aclara Jansà, "en estos últimos años estos porcentajes hayan mejorado, aunque la evaluación con instrumentos validados previos y posteriores a la realización de un programa educativo estructurado sigue siendo una asignatura pendiente en la gran mayoría de centros".

Generalmente, como continúa explicando la experta del GTET, "se evalúan resultados clínicos, pero no se analiza forma estandarizada cómo influye el programa sobre el grado de adherencia a las conductas de autogestión del tratamiento, las competencias educativas adquiridas y la calidad de vida percibida".

Por lo tanto, se advierte un importante margen de mejora en este ámbito que debe fundamentarse en fomentar la accesibilidad y en la optimización de la planificación. "Educar sin planificar es como construir una casa sin plano o escribir una novela sin borrador", asegura Jansà, para quien "no cabe duda que planificar mejora la calidad educativa, porque ayuda a orientar al profesional educador/a y a trabajar en equipo de manera coordinada, aprovechando al máximo los recursos y el tiempo".

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