Archivo - Hombre apesadumbrado antes botellas alcohólicas. - TOMMASO79/ISTOCK - Archivo
MADRID 10 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) recuerda que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en las primeras etapas de la vida, pero que con frecuencia persiste en la edad adulta y, su relación con las adicciones constituye uno de los principales retos clínicos asociados al trastorno.
Se estima que afecta aproximadamente al 2,6% de la población adulta tiene TDAH. Sin embargo, pese a su impacto sobre el funcionamiento académico, laboral, social y emocional, continúa siendo una realidad infradiagnosticada, especialmente cuando los síntomas de hiperactividad son menos evidentes y predominan las dificultades de atención, organización, impulsividad o autorregulación.
"El TDAH no desaparece necesariamente al llegar a la edad adulta. En muchos pacientes cambia su forma de expresarse y esto puede dificultar su reconocimiento clínico", explica el doctor José Martínez-Raga, psiquiatra y secretario de la SEPD, que añade que el retraso diagnóstico supone "años de deterioro funcional y aumenta la probabilidad de que la persona llegue a los servicios sanitarios por otras complicaciones psiquiátricas, entre ellas los trastornos adictivos".
Como explica el doctor Ignacio Basurte, vicepresidente de la Fundación Patología Dual (FPD), TDAH y trastornos adictivos no son dos problemas independientes que simplemente coinciden en una misma persona, "La impulsividad, las dificultades en el control inhibitorio y la autorregulación, la búsqueda de recompensa inmediata y una mayor dificultad para demorar la gratificación pueden incrementar la vulnerabilidad ante sustancias o conductas con una elevada capacidad de refuerzo", afirma.
Esto, matiza Basurte, no significa que todas las personas con TDAH vayan a desarrollar una adicción, ya que el riesgo final depende de factores biológicos, psicológicos y ambientales; "pero sí significa que debemos considerar a las personas con TDAH una población especialmente relevante para la prevención y la detección precoz de los trastornos adictivos", añade.
TRATAR EL TDAH NO AUMENTA EL RIESGO DE ADICCIÓN
Los expertos de la SEPD consideran especialmente importante combatir uno de los mitos que todavía condiciona el abordaje terapéutico del TDAH: el temor a que su tratamiento farmacológico y, particularmente, el uso de medicamentos estimulantes adecuadamente prescritos y supervisados, pueda favorecer el desarrollo de una adicción.
"La evidencia más reciente apunta precisamente en la dirección contraria", sostiene Basurte, que aunque reconoce que durante años ha existido el temor de que tratar farmacológicamente el TDAH pudiera aumentar el riesgo de consumo de sustancias, la evidencia científica actual demuestra que "dejar un TDAH sin identificar y sin tratar puede ser mucho más perjudicial", por lo que el objetivo no puede ser evitar el tratamiento, "sino realizar un diagnóstico correcto, individualizarlo y mantener una adecuada supervisión clínica".
Para José Martínez-Raga, estos datos refuerzan la necesidad de mejorar la detección del TDAH a lo largo de todo el sistema sanitario. "Debemos buscar activamente los trastornos por uso de sustancias y otras conductas adictivas en las personas con TDAH, pero también hacer el recorrido inverso: explorar la posible existencia de un TDAH en los pacientes que consultan por una adicción", señala.
En este sentido, desde la Sociedad Española de Patología Dual defienden un abordaje integral e individualizado, que contemple de forma simultánea las diferentes manifestaciones psicopatológicas presentes en cada persona.
"El mensaje no debe limitarse a diagnosticar antes el TDAH, sino a diagnosticar mejor y tratar de manera integral. El tratamiento puede incluir medicación, intervenciones psicológicas basadas en la evidencia, psicoeducación y modificaciones del entorno familiar, académico o laboral. Y cuando existe una adicción, ambos trastornos deben incorporarse desde el principio a un mismo plan terapéutico", añade Ignacio Basurte.
El vicepresidente de la SEPD, por último, destaca que identificar y tratar adecuadamente el TDAH no solo permite mejorar la atención o reducir la impulsividad, sino que "puede modificar la trayectoria vital de una persona y reducir el impacto de complicaciones psiquiátricas tan graves como los trastornos adictivos".