Publicado 04/05/2021 11:58CET

Expertos advierten de deshidratación por diagnóstico tardío de enterocolitis inducida por proteínas de la dieta

Archivo - Madre mirando a su bebé en la cuna.
Archivo - Madre mirando a su bebé en la cuna. - ISTOCK/MDPHOTO16 - Archivo

MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

Expertos han advertido de que el diagnóstico tardío de la enterocolitis inducida por proteínas de la dieta (FPIES) crónica puede provocar deshidratación y afectar al estado general del bebé.

En los últimos años, la prevalencia de alergias alimentarias en la infancia ha aumentado de manera significativa. De entre ellas, la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la alergia alimentaria más común en el primer año de vida, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Respecto a la APLV no mediada por IgE, es decir, cuando no entran en juego anticuerpos IgE, sino otros mecanismos diferentes, puede presentarse a través de un cuadro clínico como el síndrome de enterocolitis inducido por proteínas (FPIES) de forma aguda o crónica.

"El diagnóstico de la FPIES crónica, al tener un cuadro clínico inespecífico, se suele demorar, lo que determina que hasta un 75 por ciento de los bebés pueden llegar a presentar deshidratación y afectación de su estado general", ha alertado la doctora Ángela Claver, médico adjunto del Servicio de Alergia del Hospital Universitario Quirón - Dexeus de Barcelona.

Este síndrome suele debutar a lo largo del primer año de vida, habitualmente a los pocos días o semanas de introducción del alimento. Los bebés que desarrollan la forma aguda van a presentar vómitos profusos y muy repetitivos que comienzan entre 1 y 4 horas después de la ingesta, así como palidez, decaimiento y , en ocasiones, diarrea. Las formas graves pueden desembocar en letargia, deshidratación, hipotensión y shock.

Sin embargo, la forma crónica de la FPIES no se presenta tan bien definida. "Afecta a lactantes menores de 4 meses y provoca síntomas inespecíficos, que aumentan de forma progresiva, como resultado del contacto habitual con el alérgeno. Suele causar vómitos intermitentes, que aumentan en frecuencia y cantidad, diarrea acuosa y con sangre en algunos casos e irritabilidad. La hipoalbuminemia -disminución en los niveles séricos de albúmina- y una ganancia ponderal escasa (<10 g/día) se han descrito como factores predictivos de FPIES crónica", explica la doctora Claver.

En este sentido, la experta ha insistido en que "la primera barrera diagnóstica es el desconocimiento de los signos y síntomas de esta forma crónica". "Por ello, alrededor de un 15 por ciento de los lactantes están hipotensos y requieren ingreso hospitalario en el momento del diagnóstico", ha detallado.

Asimismo, la doctora Claver ha añadido que "no existen test o herramientas específicas que confirmen el diagnóstico, por lo que sospecharlo y realizar una historia clínica detallada son los dos pilares fundamentales para el diagnóstico precoz, esencial para evitar exámenes y tratamientos innecesarios".

"No es infrecuente que los niños con cuadros de FPIES agudos se sometan a exploraciones invasivas para descartar patología grave y, en los lactantes con cuadro crónico, se realicen múltiples cambios de fórmula, exámenes de sangre y heces u otras técnicas diagnósticas que no resultan concluyentes y que pueden ser prescindibles solo conociendo la patología y sospechándola", ha remachado.