Publicado 10/02/2021 13:54CET

Expertos aconsejan extender los cribados de hepatitis C, facilitar tratamiento y atender a poblaciones marginales

Salvador Resino e Isidoro Álvarez, científicos del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII.
Salvador Resino e Isidoro Álvarez, científicos del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII. - ISCIII

MADRID, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Unidad de Infección Viral e Inmunidad en el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII han publicado en el 'Journal of Clinical Medicine' un editorial en torno a los objetivos a corto y medio plazo en el manejo de la hepatitis C, en el que recomiendan Entre las recomendaciones que se apuntan en el texto destacan la extensión de posibles cribados, facilitar los tratamientos y una atención especial a poblaciones marginales y de riesgo.

Isidoro Martínez y Salvador Resino, de la citada unidad, son los principales firmantes del artículo, en el que también participan Pablo Ryan, del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, y Jorge Valencia, de la Unidad de Reducción de Daños del Servicio Móvil de Atención Sociosanitaria y Derivación a Tratamiento de la Comunidad de Madrid.

En los últimos años la aparición de los nuevos antivirales de acción directa ha revolucionado el tratamiento de la hepatitis C, aumentando de forma muy significativa las curaciones entre los pacientes, también los incluidos en grupos de muy alto riesgo, como los consumidores de drogas inyectables.

Estos fármacos, junto con los nuevos métodos de cribado, han llevado al lanzamiento de nuevos objetivos, mucho más ambiciosos: la Organización Mundial de la Salud (OMS) confía en que en 2030 se hayan reducido las nuevas infecciones en un 90 por ciento y que las muertes hayan disminuido un 65 por ciento.

El panorama, pese a que aún no hay vacuna contra el virus de la hepatitis C, es esperanzador, aunque hay que consolidar las mejoras para alcanzar estos y otros retos. Los investigadores advierten de que aún hay grupos de riesgo que sufren infradiagnóstico y falta de tratamiento, por lo que los autores proponen una estrategia de microeliminación que permita reducir e incluso eliminar los casos entre estas poblaciones especialmente vulnerables.

Las dificultades son especialmente importantes entre las personas consumidoras de drogas inyectables, que tienen menor acceso a los métodos diagnósticos y, por tanto, a las nuevas terapias; la implantación de procesos que permitan llevar el diagnóstico a lugares más asequibles para este colectivo es uno de los retos pendientes, junto al manejo de posibles resistencias a los nuevos antivirales, que aparecen debido al desarrollo de variantes del virus de hepatitis C (VHC) capaces de escapar a la acción de los fármacos.

Finalmente, los autores han considerado que, con los avances producidos en los últimos años, la erradicación de la enfermedad está más cerca que nunca, pero advierten de que es preciso dar nuevos pasos al frente para acercar más aún esta posibilidad.