Publicado 14/10/2020 11:16CET

Experto resalta que más de la mitad de pacientes oncológicos presentarán dolor irruptivo

Pacientes espera una intervnción en un hospital.
Pacientes espera una intervnción en un hospital. - VIKTORCAP/GETTY - Archivo

MADRID, 14 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los datos epidemiológicos revelan que más de la mitad de los pacientes oncológicos presentarán dolor irruptivo durante la evolución de su proceso oncológico, según ha resaltado el jefe de la Unidad del Dolor del Hospital General de Alicante y miembro de la Sociedad Española del Dolor (SED), César Margarit.

La prevalencia global del dolor irruptivo oncológico (DIO) es del 59,2 por ciento, y en el caso de cáncer metastásico es aún mayor, manifestándose en el 70 por ciento de estos pacientes. Recientes estudios revelan también que la prevalencia del DIO en pacientes ambulatorios es menor (39,9%), que la de los pacientes en centros de cuidados paliativos (80,5%).

El dolor irruptivo aparece de forma súbita y transitoria y se caracteriza por su intensidad elevada, un inicio rápido (1-5 minutos) y una frecuencia de 1 a 4 episodios al día, con una duración media de 45 minutos. "A veces el desencadenante es fácilmente identificable (al toser o moverse), o puede aparecer de forma inesperada. Esta aparición súbita limita la funcionalidad de los pacientes, genera miedo y además, por su elevada intensidad, sufrimiento y dolor", explica el doctor.

"El DIO es como una ráfaga de viento huracanado, que viene y desaparece rápido, necesitamos tratamientos muy potentes que actúen rápidamente y que duren muy poco con el fin de que, una vez desaparezca el dolor, el paciente no tenga efectos secundarios como somnolencia", añade Margarit.

El dolor irruptivo tiene un impacto sustancial en la calidad de vida de los pacientes. "El DIO afecta a todas las facetas de su vida: a nivel físico porque supone un dolor muy intenso, agudo, inesperado en muchas ocasiones; a nivel psicológico porque produce ansiedad, miedo, depresión; y socialmente lleva al retraimiento social, alteración de las relaciones laborales, sociales y familiares", añade el doctor.

Para los especialistas, el manejo del dolor es uno de los síntomas a tratar y prevenir en los pacientes oncológicos, dentro de un abordaje global de cuidados continuos. "Es necesario escuchar a los pacientes y planificar un tratamiento acorde a las características del dolor, independientemente del estadio de la enfermedad, incluso en la fase de diagnóstico. Los tratamientos del dolor deben establecerse en colaboración con los pacientes para respetar sus preferencias con el fin de mejorar la adherencia terapéutica e integrar estos tratamientos en su día a día", comenta.

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