Archivo - Experto indica que el calor supone estrés al sistema cardiovascular y puede causar descompensación en grupos vulnerables - FCAFOTODIGITAL/ISTOCK - Archivo
MADRID 10 Ago. (EUROPA PRESS) -
El director de la Fundación EPIC, José Ramón Rumoroso, ha señalado que "el calor supone, sobre todo, un importante estrés para el sistema cardiovascular", esfuerzo añadido que en personas vulnerables "puede favorecer descompensaciones, infartos o ingresos hospitalarios".
"Cuando las temperaturas aumentan, el organismo desvía más sangre hacia la piel para favorecer la pérdida de calor", ha explicado al respecto, añadiendo que "este mecanismo obliga al corazón a incrementar su frecuencia de bombeo, mientras la presión arterial puede descender". "Si, además, existe deshidratación, la sangre se vuelve más viscosa, aumentando el esfuerzo cardiovascular", ha indicado.
En este sentido, Rumoroso ha afirmado que "para una persona sana, el organismo suele compensar estos cambios sin grandes dificultades". Sin embargo, pacientes con insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica o en tratamiento con diuréticos son en los que pueden aparecer los problemas citados, ha apuntado, tras lo que ha sostenido que "el verdadero impacto de las altas temperaturas sobre la salud cardiovascular continúa siendo un riesgo infravalorado".
Así, tras exponer que diversos estudios han constatado que las olas de calor se asocian con un incremento de eventos cardiovasculares, especialmente entre personas mayores y pacientes con enfermedades previas, también ha destacado el abandono en verano de los hábitos que protegen la salud cardiovascular. Los cambios de horarios, los desplazamientos y la sensación de desconexión favorecen que muchas personas olviden tomar su medicación, dejen de controlar su tensión arterial o relajen hábitos fundamentales para su salud.
SÍNDROME DEL CORAZÓN EN VACACIONES
Al respecto, se ha referido al denominado 'síndrome del corazón en vacaciones', caracterizado por la aparición de arritmias, especialmente fibrilación auricular, tras episodios de consumo elevado de alcohol, comidas copiosas y falta de descanso. "El verano no obliga a vivir con restricciones extremas, pero sí exige mantener tres pilares fundamentales: seguir la medicación exactamente igual que el resto del año, moderar el consumo de alcohol y respetar unas horas mínimas de sueño", ha resumido.
Además, considera necesario mantener una hidratación adecuada sin esperar a tener sensación de sed; evitar la actividad física intensa durante las horas centrales del día; y consultar de inmediato ante síntomas de alarma como dolor torácico, dificultad respiratoria intensa, palpitaciones persistentes o pérdida de conocimiento.
En este punto, y tras señalar que el ejercicio continúa siendo una de las mejores herramientas para prevenir las enfermedades cardiovasculares, pero que este debe ser adaptado a la persona que lo realiza, ha puesto de manifiesto que es importante que las personas mayores de 40 o 45 años con factores de riesgo cardiovascular o largos periodos de sedentarismo se sometan a una valoración cardiológica antes de iniciar programas de entrenamiento exigentes.
Para finalizar, Rumoroso ha ejemplificado que "el corazón no distingue entre julio y noviembre", además de que "las enfermedades cardiovasculares tampoco se toman vacaciones". "El mejor plan para este verano es descansar sin abandonar los hábitos que protegen nuestra salud", ha concluido.