Archivo - Imagen de recurso de una vacunación. - DRS PRODUCOES/ISTOCK - Archivo
MADRID 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
El experto en Salud Pública y jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud, Álvaro Torres, ha destacado la importancia de mantener una vigilancia internacional de la gripe que permita detectar cambios en la circulación del virus y sus variantes.
Torres ha subrayado que el seguimiento de la evolución del virus permite conocer que está ocurriendo en otras regiones y detectar señales que pueden ayudar a anticipar cómo podría comportarse la próxima temporada, aunque el patrón observado en un hemisferio no siempre se traslada directamente al otro.
"Es controvertido porque no siempre ha habido una traslación clara de las temporadas del hemisferio sur al hemisferio norte", explica Torres. Las zonas tropicales, además, presentan un comportamiento diferente, ya que pueden mantener la circulación del virus durante todo el año y actuar como zonas de emisión y recepción.
En este contexto, el seguimiento de las variantes de gripe puede ofrecer información relevante. Algunas de ellas pueden detectarse primero en determinadas regiones y posteriormente extenderse a otras partes del mundo. "De los indicadores más predictivos, quizás el que más, es el estudio de las variantes circulantes en el sur", señala el experto.
Así, el comportamiento de la gripe depende de múltiples factores y no puede explicarse por una única causa. La mayor movilidad de personas y animales, los cambios climáticos o las migraciones de aves pueden influir en la circulación de los virus. A la vez, los sistemas de vigilancia permiten detectar, cada vez antes, pequeñas variaciones en su comportamiento. Esto resulta importante porque el inicio o la intensidad de una temporada pueden variar de un año a otro.
"No conocemos la predicción completa, hay que seguir vigilando. La mayoría de los virus detectados corresponden a gripe A y los casos hospitalizados se concentran principalmente entre las personas de 65 años o más. En España, aunque la actividad de la gripe continúa siendo baja, ya se observa un ligero incremento de detecciones en población más joven que deberá seguirse de cerca", destaca el doctor.
Según Torres, la vigilancia permite así conocer no solo cuando circula el virus, sino también qué impacto está teniendo sobre la población y sobre el sistema sanitario. El número de hospitalizaciones, la ocupación de camas y de unidades de cuidados intensivos o las muertes asociadas a la gripe son algunos de los indicadores que ayudan a valorar la gravedad de una temporada. También pueden aportar información otros indicadores indirectos, como el consumo de medicamentos frente a la gripe en las farmacias o las ausencias escolares.
VIGILAR PARA PREVENIR
El experto resalta que la vigilancia epidemiológica es, por tanto, una herramienta esencial para anticiparse y tomar decisiones. En este sentido, España cuenta con un sistema que integra a las comunidades autónomas y permite analizar de forma conjunta la evolución de los virus. "Cualquier intervención de salud pública debe tener un análisis previo de la situación y una evaluación posterior", añade Torres.
Torres afirma que disponer de información sobre cómo está circulando el virus permite adaptar las medidas de prevención y respuesta a la situación de cada momento. Esta vigilancia también ayuda a estudiar si los virus que están circulando presentan una buena correspondencia con las cepas incluidas en las vacunas.
El experto subraya que la selección de estas cepas debe realizarse con bastante antelación a la temporada de gripe, a partir de la información obtenida por laboratorios de distintos países. Por este motivo, todavía es pronto para saber hasta qué punto la vacuna de esta temporada se ajustará a los virus que finalmente circulen en España. "Si no se tiene un buen acierto predictor, la efectividad baja", señala.
Así, apunta que el objetivo fundamental de la vacunación frente a la gripe es reducir las formas más graves de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes asociadas. Sin embargo, uno de los retos continúa siendo mejorar las coberturas, especialmente entre determinados grupos vulnerables.