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MADRID 15 Abr. (EUROPA PRESS) -
La doctora del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), Virginia Bellido, considera necesario "incorporar la valoración de la salud oral en el seguimiento habitual de la persona con diabetes", ya que, aunque es ampliamente conocida la relación entre diabetes y enfermedad periodontal, "esto no siempre se traduce en acciones concretas, como preguntar activamente por la salud oral o coordinarse con Odontología".
En el mimo sentido el doctor Eduardo Montero, periodoncista y coordinador de la Comunidad Alianza por la Salud Bucal y General de Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), "el vínculo entre periodontitis y diabetes es de carácter bidireccional y clínicamente relevante: cada una puede agravar a la otra, aumentando el riesgo de complicaciones sistémicas y bucales si no se detectan y manejan a tiempo".
Por este motivo, no basta con aconsejar revisiones dentales genéricas; "es importante insistir en la evaluación periodontal periódica, en la importancia del sangrado gingival como signo de alerta y en la necesidad de mantener una higiene oral rigurosa", apunta.
También, apunta que se debe reforzar el abandono del tabaco y el control de otros factores de riesgo comunes. A su juicio, "integrar estos consejos en la educación diabetológica puede mejorar no solo la salud bucal, sino potencialmente el control global de la enfermedad".
En cuanto al vínculo de la diabetes con la salud oral, la doctora Marion Arce, de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que "es un círculo vicioso que, si se trata correctamente, puede convertirse en un círculo virtuoso para mantener la salud de nuestros pacientes".
Para abordar este tema, el grupo de trabajo de Diabetes y Enfermedades Periodontales, compuesto por expertos de la Fundación SEPA y de la Sociedad Española de Diabetes (SED), celebra un curso formativo en el XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED), que se inicia en Sevilla.
Bellido recalca que "la consulta dental puede desempeñar un papel clave en la detección precoz de casos no diagnosticados de diabetes o prediabetes, actuando como un punto adicional de cribado". Asimismo, afirma que "la diabetes ya no puede entenderse como una enfermedad aislada, sino como una condición sistémica con impacto en múltiples órganos, incluida la cavidad oral. Incorporar la salud oral en un congreso de diabetes refleja una visión más integradora y actual de la enfermedad".
Según continúa, "tratamos aspectos distintos de una misma enfermedad, y trabajar de forma coordinada puede mejorar los resultados clínicos". Con todo, admite, "esta coordinación aún no es óptima; a pesar de que existen iniciativas y cada vez más conciencia, aún falta estructurar circuitos de derivación y colaboración más sistemáticos".
MENSAJES CLAVE DESDE LA CONSULTA DENTA
Muchas personas con diabetes desconocen que una mala salud periodontal puede empeorar su control glucémico, y también muchos profesionales todavía no incorporan esta relación de forma sistemática en su práctica. "Necesitamos que tanto los pacientes como los profesionales entiendan que la salud oral y la salud metabólica están conectadas", resume la doctora Ana María Cebrián, médico de Familia en el Centro de Salud Casco Antiguo de Cartagena.
La experta considera que la educación debe dirigirse en dos sentidos: por un lado, hacia la población general y las personas con diabetes, reforzando el autocuidado y la importancia de las revisiones bucodentales; y por otro, hacia los profesionales sanitarios, fomentando una visión interdisciplinar y un lenguaje común.
Cebrián reconoce que "durante demasiado tiempo la boca ha quedado un poco al margen de la atención clínica, cuando en realidad existe una relación muy estrecha y bidireccional entre la diabetes y la enfermedad periodontal".
Para la vicesecretaria de la SED, "incluir este tema en un congreso nacional de diabetes ayuda a visibilizar que la salud oral no es un aspecto accesorio, sino un componente relevante del control metabólico, de la prevención de complicaciones y de la calidad de vida de las personas con diabetes". Además, favorece el trabajo conjunto entre profesionales sanitarios, "algo cada vez más necesario en el abordaje de enfermedades crónicas complejas".