Publicado 18/06/2020 14:37:03 +02:00CET

Experta destaca el uso del implante de la membrana amniótica de la placenta para regenerar los nervios de la cornea

La córnea, la lente más externa del ojo, se debilita con el paso del tiempo./
La córnea, la lente más externa del ojo, se debilita con el paso del tiempo./ - VIOBIO LAB-CSIC

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El implante de membrana amniótica de la placenta constituye una terapia quirúrgica oftalmológica cuyo uso ha aumentado exponencialmente en los últimos años, apunta la doctora María Gessa, oftalmóloga en Miranza Virgen de Luján (Sevilla), ya que ayuda a tratar daños en la superficie ocular provocados tras quemaduras por cáusticos como la lejía o la cal, o tras traumatismos o cirugías previas en los que los tejidos quedan desvitalizados, inflamados, y con problemas de regeneración.

Además de propiedades regenerativas, la membrana amniótica de la placenta tiene propiedades anti inflamatorias y anti cicatrizantes. Esta última propiedad resulta especialmente importante en la cirugía reconstructiva, ya que las cicatrices en la córnea provocan falta de transparencia y, por consiguiente, pérdida de visión.

No obsrante, señala la experta, este tipo de cirugía resulta especialmente compleja, por lo que "la realizan pocos cirujanos en España, ya que requiere mucha experiencia en reconstrucción de la superficie ocular con este tipo de tejidos". Además, añade que "aunque existen diferentes tipos de cirugía para la reconstrucción de la superficie ocular, la particularidad de la membrana amniótica es su alta disponibilidad, ya que se practican muchas cesáreas y este tipo de tejido está disponible prácticamente de un día para otro".

La única membrana amniótica válida para trasplante procede de las placentas obtenidas a través de cesáreas no urgentes, bajo condiciones muy estrictas de esterilidad, para garantizar que está libre de cualquier microorganismo. Éste es el principal motivo por el que se descartan aquellas placentas de mujeres que han dado a luz por vía natural, ya que cuando el bebé pasa por el canal del parto, el tejido entra en contacto con bacterias y se puede contaminar.

Además, a la membrana amniótica se la somete a un test de cribado para comprobar que la donante no tiene patologías como VIH, sífilis, hepatitis, ni ningún otro tipo de infección vírica. Asimismo, el uso de la membrana amniótica es una gran herramienta en la mejora de la sintomatología ocular, disminuyendo el dolor en el paciente.

Estudios recientes exponen que la membrana amniótica cuenta con el factor de crecimiento neural (NGF) que ayuda a la regeneración de los propios nervios que hay en la córnea, estructura altamente sensible con más de 3.000 terminaciones nerviosas que cuando se daña es muy dolorosa. A través del NGF, la membrana amniótica ayuda a la regeneración de esos nervios y, por tanto, a disminuir el dolor.

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