La especialista de Medicina Interna de Quirónsalud Huelva María Pérez Tristancho. - QUIRÓNSALUD HUELVA
HUELVA 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
La especialista de Medicina Interna de Quirónsalud Huelva María Pérez Tristancho ha alertado de que la sarcopenia, "de manera general, suele asociarse al envejecimiento, aunque no debería considerarse una consecuencia inevitable de cumplir años" porque provoca pérdida muscular acelerada que aumenta el riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones, discapacidad e incluso mortalidad.
Según ha indicado en una nota, la sarcopenia es una enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular, que afecta a millones de personas en todo el mundo y constituye "una de las principales causas de pérdida de autonomía en las personas mayores".
Según explica la doctora, la sarcopenia ha sido reconocida oficialmente como enfermedad desde 2016 y se diferencia del envejecimiento normal porque al provocar una pérdida muscular acelerada que aumenta el riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones, discapacidad e incluso mortalidad.
Señala que la pérdida de masa muscular comienza de forma gradual a partir de los 40 años y suele acelerarse entre los 50 y los 65 años. Sin embargo, subraya que además de la edad, "intervienen otros factores como el sedentarismo, la malnutrición, determinadas enfermedades crónicas o los periodos prolongados de inmovilización tras una cirugía o una hospitalización".
En este sentido, la especialista subraya que "debemos prestar atención a las primeras señales de alerta entre las que destacan la pérdida de fuerza, la dificultad para levantarse de una silla, la lentitud al caminar, los problemas para subir escaleras o las caídas frecuentes" advierte. También puede acompañarse de "una pérdida involuntaria de peso o de una disminución evidente de la capacidad para realizar actividades cotidianas".
En el progreso de la enfermedad las tareas básicas como ducharse, vestirse, caminar o realizar labores domésticas "pueden convertirse en un desafío, comprometiendo la independencia y la calidad de vida de quienes la padecen".
UNA ENFERMEDAD PREVENIBLE
Pérez Tristancho ha manifestado que "la buena noticia es que la sarcopenia puede prevenirse y retrasarse" ya que "la evidencia científica señala que el ejercicio físico, especialmente el entrenamiento de fuerza constituye la medida más eficaz para preservar la musculatura y mantener la capacidad funcional".
"La actividad física moderada es imprescindible en la prevención de la sarcopenia, combinada con ejercicios de fortalecimiento muscular, y de manera ideal complementada con ejercicios de equilibrio y trabajo funcional en las personas de mayor edad", recomienda la doctora.
Por su parte, la nutricionista en el Hospital Quirónsalud Huelva Jerusalén Antúnez apunta que mantener una alimentación "adecuada" es "otra de las claves" de la prevención. "El músculo necesita energía y proteínas para conservarse y repararse, por lo que una ingesta insuficiente puede acelerar el deterioro muscular".
"Pescados, huevos, carnes magras, lácteos, legumbres y frutos secos son algunas de las principales fuentes de proteínas recomendadas, así como la suplementación de vitamina D", ha remarcado.
LA IMPORTANCIA DE UNA DETECCIÓN PRECOZ
La especialista en medicina interna del centro hospitalario señala que detectar la sarcopenia en fases tempranas "permite actuar antes de que aparezcan complicaciones graves". Por ello, aconseja consultar con un profesional sanitario ante una pérdida notable de fuerza, dificultades para caminar o levantarse, caídas recurrentes o una disminución involuntaria del peso corporal.
En consulta el diagnóstico se basa en la evaluación de la fuerza muscular, la masa muscular y la capacidad funcional mediante diferentes pruebas y cuestionarios clínicos. Y el tratamiento en la mayoría de los casos se centra en una alimentación saludable y equilibrada con intervención nutricional en pacientes que lo requieran, actividad física orientada a la ganancia muscular, terapia hormonal e inhibidores de la miostatina.