Archivo - Purpura, vasculitis, escorbuto - JODI JACOBSON/ ISTOCK - Archivo
MADRID 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
La reumatóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y coordinadora del XIII Curso de vasculitis de la Sociedad Española de Reumatología, la doctora Diana Prieto, ha advertido de que "el diagnóstico precoz y la prevención de las recaídas siguen siendo retos prioritarios" en la atención de la vasculitis.
No obstante, "En los últimos años se han producido grandes avances en el conocimiento de los mecanismos que originan las vasculitis, lo que ha permitido identificar nuevas dianas terapéuticas y ampliar las opciones de tratamiento", según ha afirmado en el encuentro, que se ha celebrado en Murcia, con la colaboración de CSL y GSK.
Las vasculitis son un grupo de enfermedades caracterizadas por la inflamación de la pared de los vasos sanguíneos, que pueden alterar la circulación de la sangre y comprometer el funcionamiento de los tejidos y órganos afectados. Son patologías heterogéneas, que pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta edades muy avanzadas, afectando también, en buena parte, a población joven.
TIPOS DE VASCULITIS
Aunque las vasculitis pueden aparecer a cualquier edad, algunos tipos son más característicos en determinadas etapas de la vida. En la infancia destacan la enfermedad de Kawasaki y la vasculitis por inmunoglobulina A, anteriormente conocida como púrpura de Schönlein-Henoch. Por su parte, la arteritis de células gigantes afecta principalmente a personas mayores de 50 años, mientras que la arteritis de Takayasu suele comenzar en edades más tempranas.
Las vasculitis se clasifican, entre otros criterios, según el tamaño de los vasos sanguíneos afectados: grandes, medianos o pequeños. Entre los distintos tipos también se encuentran la granulomatosis con poliangeítis, la poliangeítis microscópica y la enfermedad de Behçet. Esta diversidad hace necesario adaptar el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento a las características de cada enfermedad.
Entre las novedades en los tratamientos, la especialista destaca "las terapias biológicas y fármacos dirigidos, que permiten mejorar el control de la enfermedad y reducir la exposición a los glucocorticoides, así como los avances en las técnicas de imagen y en la actualización reciente de las recomendaciones internacionales para la clasificación y el manejo de las vasculitis sistémicas".
A su juicio, "aunque se ha avanzado mucho, todavía quedan desafíos importantes como conseguir tratamientos más personalizados y seguros, que controlen la enfermedad sin los efectos secundarios de los inmunosupresores clásicos. Es importante continuar trabajando en mejorar la estandarización diagnóstica y detectar precozmente las recaídas o complicaciones mediante biomarcadores y técnicas de imagen más precisas". También es necesario comprender mejor los mecanismos de daño vascular crónico y de las complicaciones a largo plazo.
Por su parte, la doctora Patricia Moya, también coordinadora de este encuentro y reumatóloga del Hospital Universitari de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), recalca que "la diversidad de las vasculitis hace que su diagnóstico pueda resultar complejo, especialmente cuando los primeros síntomas son inespecíficos, como fiebre, cansancio o pérdida de peso".
Además, insiste en que el control de las vasculitis requiere un seguimiento médico regular, incluso cuando la enfermedad se encuentra estable. "La adherencia al tratamiento y la comunicación con los profesionales sanitarios son fundamentales para detectar posibles cambios en la evolución y reducir el riesgo de complicaciones", precisa.