Publicado 22/10/2019 07:13CET

Las expectativas del médico sobre si un tratamiento funcionará afecta a su eficacia

Consulta Médico. Médico con una paciente.
Consulta Médico. Médico con una paciente. - MAPFRE

   MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Si un médico espera que un tratamiento tenga éxito, un paciente puede experimentar menos dolor y tener mejores resultados, según un nuevo estudio del Dartmouth College publicado en la revista 'Nature Human Behavior'.

   Los hallazgos revelan cómo las interacciones sociales entre los proveedores de atención médica y los pacientes tienen el poder de influir en cómo los pacientes perciben la efectividad de un tratamiento, incluso cuando se trata de un placebo.

   Para investigar estas dinámicas sociales, el estudio simula una serie de interacciones clínicas entre los participantes que desempeñan el papel de médicos y pacientes, a quienes se les asigna la tarea de evaluar la efectividad de dos tratamientos diferentes mientras sufren dolor.

   Cuando los médicos creían que un tratamiento funcionaría, los pacientes parecían experimentar menos dolor en función de sus informes subjetivos de cuánto dolor experimentaron, sus respuestas fisiológicas y sus comportamientos de expresión facial.

   "Estos hallazgos demuestran cómo las interacciones sociales sutiles pueden afectar los resultados clínicos. A pesar de que los jugaron roles y no eran profesionales de la salud o pacientes, se puede imaginar que en un contexto clínico real, si los proveedores de atención médica parecen competentes, empáticos y confían en que un tratamiento puede funcionar el impacto en el paciente podría ser aún mayor", aventura el autor principal Luke J. Chang, profesor asistente de Psicología y Ciencia del Cerebro y director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva Social Computacional (Cosan Lab) en Dartmouth.

   El estudio general se componía por tres experimentos que usaron dos cremas destinadas a aliviar el dolor térmico al centrarse en los receptores del dolor de la piel. Las cremas, 'thermedol' y una crema de control, eran de dos colores diferentes pero, en realidad, ambas eran en realidad solo un placebo a base de vaselina.

   Después de aplicar cada crema tópica en el brazo de un participante, recibió calor térmico (47 grados) y se evaluó la efectividad de la crema. Antes de interactuar con el paciente, se informó a cada médico acerca de las propiedades de las dos cremas y se le condicionó a creer que el 'thermedol' era más efectivo que el control. Sin el conocimiento del médico, se aplicaron niveles más bajos de calor al brazo que había sido tratado con el 'thermedol'.

   El primer estudio (un estudio simple ciego) estaba compuesto por 24 pares de equipos de médicos y pacientes para los cuales había 48 participantes. El paciente no sabía qué crema era cuál; solo el doctor lo sabía. Sin embargo, bajo esta condición, se aplicó la misma cantidad de calor térmico a cada brazo.

   Con el tratamiento con 'thermedol', los pacientes informaron de menos dolor e indicaron que creían que este tratamiento era más efectivo que la crema de control. Además, los pacientes tuvieron una respuesta de conductancia cutánea más baja con el 'thermedol', lo que demostró una disminución de la excitación psicofisiológica con este tratamiento.

   Los participantes usaron cámaras GoPro que registraron sus expresiones faciales durante sus interacciones, como levantar las cejas, arrugar las narices o levantar los labios superiores. Los investigadores utilizaron un modelo de dolor de aprendizaje automático desarrollado para el estudio, para demostrar que los pacientes también parecían mostrar menos dolor a través de sus expresiones faciales cuando recibían el tratamiento con 'thermedol'.

   Los otros dos estudios que formaron parte de esta investigación cambiaron el orden en que se administraron las dos cremas, para descartar que la relación entre las expectativas de los médicos sobre la eficacia de un tratamiento y las experiencias de dolor de los pacientes no se debieran a habituación o extinción (es decir, la disminución o desaparición de una respuesta condicionada).

   "Cuando el médico pensó que el tratamiento iba a funcionar, el paciente informó que sentía que era más empático. El médico puede haber parecido más cálido o más atento. Sin embargo, no sabemos exactamente qué estaba haciendo el médico de manera diferente para transmitir estas creencias de que un tratamiento funciona. Eso es lo siguiente que vamos a explorar --avanza el doctor Chang--. Sin embargo, lo que sí sabemos es que estas expectativas no se transmiten verbalmente sino a través de señales sociales sutiles".