Un estudio evidencia que el trasplante de cara mejora notablemente la capacidad de habla

Patrick Hardison, un hombre estadounidense al que se trasplantó la cara tras un
NYU
Publicado 12/02/2019 17:26:27CET

MADRID, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio de caso realizado en la Escuela de Cultura, Educación y Desarrollo Humano Steinhardt de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) ha revelado que la cirugía de trasplante de cara en pacientes que han sufrido traumas faciales graves puede mejorar el habla.

El trasplante de cara implica el reemplazo parcial o total de los nervios, músculos y estructuras esqueléticas de la cara, la cabeza y el cuello utilizando tejidos de donantes. Con solo 41 procedimientos de trasplante facial realizados en todo el mundo hasta la fecha, este estudio de caso se suma a la literatura muy limitada que documenta los resultados de en el habla después de la cirugía.

Esta nueva intervención, la primera en el estado de Nueva York, ha sido realizada por expertos en el Programa de Trasplante de Cara Langone de la Universidad de Nueva York. "Nuestros hallazgos sirven como una base para entender cómo el trasplante facial puede mejorar el habla. Entre los muchos patrones observados, el paciente mostraba un control más flexible del movimiento facial mientras se adapataba a las estructuras trasplantadas", explica la autora principal del estudio, Maria I. Grigos.

Usando el seguimiento óptico, Grigos y su equipo pudieron examinar de primera mano cómo el procedimiento de trasplante facial altera el movimiento de la cara y contribuye a mejorar la producción del habla. Los investigadores compararon los datos del paciente del estudio de caso, Patrick Hardison, un hombre que sufrió quemaduras de tercer y cuarto grado y una pérdida importante de tejidos blandos en un incendio, contra cuatro hombres adultos que no habían sufrido un trauma facial grave.

El habla y los movimientos faciales del paciente se examinaron una vez antes del procedimiento y cuatro veces en los 13 meses posteriores al procedimiento. Los movimientos de los labios y la mandíbula del paciente, así como su inteligibilidad, se compararon antes y después del trasplante y luego se rastrearon durante el período de recuperación.

"Los cambios notables que capturamos en este paciente reflejan los múltiples procesos involucrados en la reintegración del control neuromuscular y en el aprendizaje de nuevas estrategias durante el período de recuperación. Tal adaptabilidad es un indicador positivo de que el tratamiento para mejorar la producción del habla puede ser una cirugía de trasplante post-facial efectiva", concluye Grigos.