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MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de salud pública de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) han utilizado modelos informáticos para reconstruir cómo se desarrollaron la pandemia de gripe H1N1 de 2009 y la pandemia de COVID-19 de 2020 en Estados Unidos.
Los hallazgos destacan la rápida propagación de los patógenos respiratorios pandémicos y los desafíos de la contención temprana de los brotes. El estudio, publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, es el primero en comparar exhaustivamente la transmisión espacial de las dos últimas pandemias respiratorias en Estados Unidos a escala metropolitana.
En Estados Unidos, la pandemia de gripe H1N1 de 2009 fue responsable de 274.304 hospitalizaciones y 12.469 muertes, y la pandemia de COVID-19 de 2020 ha provocado hasta ahora 1,2 millones de muertes confirmadas.
Los investigadores se propusieron comprender la propagación geográfica de ambas pandemias para fundamentar estrategias de prevención de futuras pandemias. Aplicaron datos detallados sobre la dinámica de ambas enfermedades infecciosas a un modelo informático para simular su propagación utilizando patrones conocidos de viajes aéreos y desplazamientos, así como posibles eventos de superpropagación. Se centraron en más de trescientas áreas metropolitanas de Estados Unidos.
En las simulaciones, ambas pandemias se propagaron ampliamente en la mayoría de las áreas metropolitanas en cuestión de semanas, antes de las intervenciones gubernamentales o la detección temprana de casos.
Si bien las vías de transmisión específicas entre ubicaciones fueron diferentes en las dos últimas pandemias, la expansión espacial se debió a varios centros de transmisión compartidos, como las áreas metropolitanas de Nueva York y Atlanta.
Su propagación se debió principalmente a los viajes aéreos, más que a los desplazamientos diarios, aunque la dinámica aleatoria introdujo una incertidumbre considerable en las rutas de transmisión, lo que dificulta predecir dónde se producirán los brotes en tiempo real.
“La rápida e incierta propagación de las pandemias de gripe H1N1 de 2009 y COVID-19 de 2020 pone de relieve los desafíos para la detección y el control oportunos. Ampliar la cobertura de la vigilancia de aguas residuales, junto con un control eficaz de infecciones, podría frenar la propagación inicial de futuras pandemias”, comenta el autor principal del estudio, el doctor Sen Pei, profesor adjunto de Ciencias de la Salud Ambiental en la Escuela Mailman de Columbia.
Numerosos estudios han señalado los beneficios de los programas de vigilancia de aguas residuales. El nuevo estudio subraya aún más la ventaja de ampliar la vigilancia de aguas residuales para la preparación ante pandemias.
Además de reconstruir la propagación histórica de las dos últimas pandemias, el estudio también proporciona un marco generalizable para inferir la dinámica epidémica temprana, aplicable a otros patógenos. Si bien la movilidad, en particular los viajes aéreos, es un factor clave en la propagación de la pandemia, los investigadores advierten que otros factores también influyen, como la demografía de la comunidad, los horarios escolares, las vacaciones de invierno y las condiciones climáticas.