Estimular el nervio vago en el cuello podría aliviar el dolor asociado al trastorno de estrés postraumático

Imagen Por Resonancia Magnética Funcional
UC SAN DIEGO SALUD
Publicado 14/02/2019 8:14:38CET

MADRID, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

En un ensayo piloto aleatorizado y controlado publicado este miércoles en 'Plos One', los participantes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) tratados previamente con estimulación no invasiva del nervio vago experimentaron menos dolor después del estímulo térmico que los participantes tratados de forma simulada.

El trastorno por estrés postraumático es una enfermedad mental causada por un evento traumático. Las personas con TEPT pueden experimentar recuerdos intrusivos, pensamientos negativos, ansiedad y dolor crónico. La afección generalmente se trata con una combinación de psicoterapia, antidepresivos y medicamentos contra la ansiedad.

Es esta conexión entre la salud mental y el dolor lo que interesa a Imanuel Lerman, profesor asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego, la Escuela de Ingeniería Jacobs y el Instituto Qualcomm, en Estados Unidos, y especialista en gestión del dolor en la Universidad de California (UC) en San Diego y el Sistema de Cuidado de la Salud y Asuntos de Veteranos en San Diego.

Lerman, especialmente, quiere saber cómo la experiencia del dolor emocional puede verse influida por el nervio vago, que recorre ambos lados de nuestros cuellos, desde el tronco cerebral hasta el abdomen. El nervio vago también desempeña un papel crítico en el mantenimiento de la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, el movimiento del tracto digestivo y muchas otras funciones básicas del cuerpo.

"Se piensa que las personas con ciertas diferencias en la forma en procesan el dolor sus cuerpos, sus sistemas nerviosos autónomos y simpáticos pueden ser más susceptibles al TEPT --dice Lerman--. Y, por lo tanto, queríamos saber si podríamos reescribir este 'error de activación' como un medio para controlar el dolor, especialmente para las personas con TEPT". Lerman dirigió el estudio con Alan N. Simmonsdirector del Laboratorio de Investigación fMRI en el Sistema de Salud y Asuntos Veteranos de San Diego y profesor asociado de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la UC San Diego.

El equipo usó imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para observar los cerebros de 30 participantes sanos del estudio después de aplicar un doloroso estímulo de calor en las piernas. Para determinar cómo responde al dolor el sistema nervioso simpático del cuerpo, también midieron el sudor en la piel de los participantes antes de que se aplicara el calor, y en varios puntos a medida que aumentaba el calor.

La mitad de los participantes fueron tratados con estimulación no invasiva del nervio vago durante dos minutos, a través de electrodos colocados en el cuello, aproximadamente 10 minutos antes del estímulo térmico. La otra mitad recibió un simulacro de estimulación.

DIFERENCIAS EN LA CANTIDAD DE ESTIMULACIÓN EN FUNCIÓN DE CADA PERSONA

Lerman y sus colegas informan de tres conclusiones principales de este estudio. Primero, la estimulación del nervio vago mitigó la respuesta máxima al estímulo por calor en varias áreas del cerebro que se sabe que son importantes para el procesamiento del dolor sensorial y discriminativo, así como en los centros de dolor emocional.

El tratamiento también retrasó la respuesta al dolor en estas regiones del cerebro: las regiones del cerebro vinculadas con el dolor se activaron diez segundos más tarde en los participantes tratados previamente con estimulación del nervio vago que en los participantes tratados de forma simulada.

En segundo lugar, las mediciones del sudor revelaron que la estimulación del nervio vago alteraba las respuestas autónomas al estímulo de calor doloroso. Para los participantes tratados previamente con estimulación del nervio vago, la respuesta de sudor disminuyó con el tiempo, en contraste con el grupo de tratamiento simulado.

En tercer lugar, la estimulación del nervio vago redujo los centros habituales del tronco cerebral críticos para las respuestas de tipo lucha o huida, que también se sabe que controlan la respuesta del sudor al dolor. "No todos son iguales; algunas personas pueden necesitar más estimulación del nervio vago que otras para lograr los mismos resultados y las frecuencias necesarias podrían cambiar con el tiempo --dice Lerman--. Pero tenemos esperanza y esperamos con interés los próximos pasos para avanzar en este enfoque hacia la clínica".

A partir de ahora, Lerman y sus colegas lanzarán un ensayo clínico financiado por el Sistema de Atención Médica de Asuntos Veteranos en San Diego con veteranos militares, con y sin TEPT con el fin de determinar si la estimulación del nervio vago en el hogar puede reducir el dolor emocional y la inflamación neural subyacente asociada con el TEPT.

La estimulación del nervio vago es una forma de neuromodulación, un enfoque para la gestión del dolor que también incluye la médula espinal y la estimulación del ganglio de la raíz dorsal (GRD, por sus siglas en inglés). La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado un estimulador no invasivo del nervio vago para el tratamiento de la cefalea en racimos episódica y crónica y la migraña aguda, así como un dispositivo implantable para la epilepsia.