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MADRID 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un programa de estimulación transcraneal de corriente continua (tDCS) aplicado en el domicilio y supervisado parcialmente a distancia se ha asociado con una reducción de los síntomas depresivos en pacientes con depresión resistente al tratamiento, según un estudio liderado por el Guttmann Instituto de Investigación.
El estudio, que ha contado con la participación de hospitales, universidades y centros de investigación de Barcelona, entre ellos el Hospital Universitario de Bellvitge y el IDIBELL, demuestra la viabilidad y seguridad del tratamiento de la depresión mediante estimulación transcraneal por corriente continua a domicilio, y abre la puerta a nuevos estudios para evaluar la incorporación de esta terapia en la práctica clínica, con un modelo que evite desplazamientos y facilite el seguimiento de los pacientes sin aumentar la carga asistencial.
La investigación, que incluyó a 33 pacientes que completaron el tratamiento, evaluó la viabilidad, la seguridad y los posibles indicadores neurofisiológicos de respuesta a esta técnica durante seis semanas. Los resultados mostraron una elevada adherencia al programa y una disminución de los síntomas depresivos, aunque los autores advierten de que los hallazgos clínicos y los posibles biomarcadores deben confirmarse en estudios controlados.
El protocolo contempló 42 sesiones de estimulación, de 30 minutos cada una, durante seis semanas, con una intensidad de dos miliamperios. En total, los participantes completaron 1.219 de las 1.386 sesiones previstas, lo que representa una adherencia del 88%. Los efectos adversos fueron, en su mayoría, leves o moderados e incluyeron hormigueo, dolor de cabeza y sequedad del cuero cabelludo. No se registraron acontecimientos adversos graves relacionados con la estimulación.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 322 millones de personas en el mundo sufren depresión. De ellas, alrededor del 30% no mejora tras al menos dos opciones de tratamiento, en cuyo caso hablamos de depresión resistente. Una alternativa terapéutica para estas personas puede ser la tDCS, una técnica no invasiva que aplica una corriente eléctrica de baja intensidad a través de electrodos situados en el cuero cabelludo para modular la actividad de ciertas áreas del cerebro.
REDUCCIÓN DE LOS SÍNTOMAS DEPRESIVOS
En cuanto a los resultados clínicos, los investigadores observaron una reducción de las puntuaciones de depresión al finalizar el tratamiento. La disminución fue del 24% en la escala MADRS, del 15% en el cuestionario QIDS-SR16 y del 12% en el inventario BDI-II, con diferencias estadísticamente significativas respecto a las mediciones iniciales.
En concreto, 16 de los 33 participantes que completaron el programa, el 48,5%, experimentaron una reducción de al menos el 25% de la depresión en la puntuación de la escala MADRS. De ellos, cinco pacientes, el 15,2% del total, alcanzaron una reducción igual o superior al 50% de los síntomas. El estudio también detectó una mejoría modesta en la cognición global, evaluada mediante el test MoCA, mientras que no observó cambios estadísticamente significativos en la calidad de vida.
Los participantes eran adultos con trastorno depresivo mayor que no habían respondido adecuadamente a, al menos, dos tratamientos previos. De las 40 personas inicialmente reclutadas, dos fueron excluidas por posibles contraindicaciones para la estimulación y otras cinco no iniciaron o interrumpieron el programa durante las primeras sesiones por motivos personales ajenos al tratamiento.
Publicado en 'Psychiatry Research', el equipo de investigación señala que serán necesarios más estudios con un grupo de control para confirmar estos resultados y evaluar la incorporación de este tratamiento en la práctica clínica, con un modelo que evite desplazamientos, mejore la adherencia y facilite el seguimiento del paciente optimizando los recursos asistenciales.
"En personas con un promedio de 15 años con depresión, reducir los síntomas en un 25% es una mejora clínica relevante. Estamos hablando de una respuesta parcial, no de la desaparición de la depresión, pero es un resultado que fomenta una investigación adicional sobre esta opción terapéutica", explica Sergi López, psiquiatra de Guttmann Barcelona y del Hospital Universitario de Bellvitge.
El equipo de investigación destaca que realizar las sesiones en casa evita desplazamientos y facilita la integración del tratamiento en su rutina, lo que puede favorecer la adherencia. "Al mismo tiempo, la monitorización remota nos permite detectar incidentes, mantener el contacto con los participantes y concentrar el tiempo de los profesionales en los momentos en que es necesario intervenir. Es una forma de ampliar el acceso al tratamiento y hacer un uso más eficiente y sostenible de los recursos sanitarios", destaca el doctor Gabriele Cattaneo, investigador de Guttmann Instituto de investigación e investigador principal del estudio.