Endocrinólogos piden más investigación para conocer los factores de riesgo que provocan los tumores neuroendocrinos

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PIXABAY/HERNEY GÓMEZ - Archivo
Publicado 20/09/2018 12:47:02CET

MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

Con una incidencia en España de unos 5 casos por 100.000 habitantes al año, los tumores neuroendocrinos son poco frecuentes, explica la doctora Cristina Lamas, coordinadora general del Área de Neuroendocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien afirma que "son necesarios más estudios que nos ayuden a identificar factores modificables para prevenir su aparición en la población".

Salvo en familias que presentan enfermedades hereditarias predisponentes, "sabemos poco respecto a los factores de riesgo para este tipo concreto de tumores", no obstante su prevalencia ha ido aumentando en los últimos años, debido a un mayor diagnóstico por la disponibilidad de más y mejores técnicas de imagen, y a su larga supervivencia, al haber aumentado los casos que se diagnostican en estadios precoces.

Los tumores neuroendocrinos se producen en distintos órganos y sistemas, siendo la localización más frecuente el sistema digestivo (principalmente el páncreas, seguido del intestino delgado), pero también en vías respiratorias, glándulas endocrinas o sistema nervioso autónomo, entre otros.

"Los tumores neuroendocrinos suelen clasificarse en función de su localización, pero también de su mayor o menor agresividad, de su tamaño y extensión, y de su capacidad para fabricar y liberar hormonas", apunta la especialista.

Estas hormonas producidas en exceso son responsables de los síntomas asociados a estos tumores: dolor abdominal, obstrucción intestinal o biliar, tos, dificultad respiratoria, diarrea, hipoglucemias, hipertensión arterial, diabetes, alteraciones hidroelectrolíticas, úlceras gastrointestinales, etc.

"A menudo, es el estudio de estos síntomas por un endocrinólogo el que lleva al diagnóstico. Nuestro conocimiento de las características del tejido endocrino nos va a permitir elegir las mejores técnicas diagnósticas para cada paciente y su correcta interpretación", expone Lamas.

Una vez diagnosticado, el manejo de un tumor neuroendocrino requiere de un equipo multidisciplinar, con endocrinólogos, cirujanos, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos, patólogos y expertos en medicina nuclear, ya que los posibles tratamientos son muchos: intervenciones quirúrgicas, tratamientos hormonales, utilización de isótopos radioactivos o fármacos biológicos, quimioterapia, radioterapia, etc.

Según la experta, existen tumores neuroendocrinos poco agresivos, en los que con un tratamiento adecuado se pueden conseguir supervivencias muy largas, incluso con metástasis; pero también los hay de comportamiento más agresivo, que responden peor a los tratamientos y progresan en poco tiempo.

"La investigación debe desarrollarse tanto en el laboratorio, para un mejor conocimiento de las células tumorales que nos permita identificar posibles dianas terapéuticas, como en los propios pacientes: al tratarse de una enfermedad tan poco habitual, se hace imprescindible la colaboración de grupos de trabajo multicéntricos", finaliza.