Archivo - Imagen de recurso de una mujer con diabetes. - VGAJIC/ ISTOCK - Archivo
MADRID 13 Mar. (EUROPA PRESS) -
La compañía Abbott ha anunciado este viernes nuevos datos reales que revelan una creciente carga global de cetoacidosis diabética (CAD), así como lagunas significativas en la detección temprana del aumento de los niveles de cuerpos cetónicos entre las personas con diabetes y los profesionales sanitarios.
La CAD ocurre cuando los cuerpos cetónicos se acumulan en la sangre hasta niveles peligrosos - a menudo antes de que se reconozcan los síntomas - y pueden tener graves consecuencias para la salud. De hecho, la CAD es una de las principales causas de muerte en personas menores de 58 años con diabetes tipo 1. Aunque tradicionalmente se asociaba con la diabetes tipo 1, la CAD afecta cada vez más a las personas con diabetes tipo 2.
En tres estudios realizados en Reino Unido, Francia y Estados Unidos, los investigadores encontraron que las tasas de cetoacidosis diabética están aumentando, que la monitorización de cuerpos cetónicos sigue pasando desapercibida, incluso entre usuarios muy activos en cuanto a la tecnología de la diabetes, y que los clínicos carecen de orientación estandarizada sobre cuándo y cómo intervenir antes de que se desarrolle la cetoacidosis.
Según la compañía, los hallazgos ponen de manifiesto una brecha creciente entre la conciencia de la CAD y la capacidad de detectar niveles ascendentes de cuerpos cetónicos lo suficientemente pronto como para prevenirla. Estos datos han sido presentados en la 19ª Conferencia Internacional sobre Tecnologías Avanzadas y Tratamientos para la Diabetes (ATTD), que se está celebrando en Barcelona.
AUMENTO DE LA CAD Y UN ALTO RIESGO DE RECURRENCIA
Así, el estudio retrospectivo de 23 años realizado con casi 660.000 personas con diabetes en el Reino Unido encontró que las tasas de CAD han aumentado considerablemente en quienes conviven con diabetes tipo 1 y tipo 2. Basándose en una de las cohortes poblacionales más extensas para la CAD, el análisis muestra que la incidencia en adultos con diabetes tipo 1 se triplicó a lo largo del periodo del estudio.
En la diabetes tipo 2, la incidencia de CAD se multiplicó por seis. Aunque parte de este aumento puede reflejar que en años anteriores se ha mantenido un subregistro de los casos, Abbott indica que la tendencia general muestra un aumento claro y sostenido de los casos de cetoacidosis.
El estudio también ha revelado altas tasas de recurrencia: el 31,5 por ciento de las personas con diabetes tipo 1 y el 12,1 por ciento de las personas con diabetes tipo 2 que experimentaron un episodio de CAD tuvieron otro posteriormente en el tiempo. Además, los adultos jóvenes, las mujeres y las personas que viven en zonas socioeconómicamente desfavorecidas enfrentaban un riesgo desproporcionadamente alto.
"Este análisis a largo plazo muestra que la CAD no solo es más común, sino que también es más probable que se repita, y a menudo en los mismos individuos", ha explicado Pratik Choudhary, endocrinólogo del Leicester Diabetes Centre & University of Leicester y autor del estudio.
"La CAD puede desarrollarse rápidamente y presentar signos iniciales inespecíficos, lo que explica que tantas personas sufran episodios repetidos. Estos hallazgos cuestionan las suposiciones sobre quién está en riesgo y subrayan la necesidad alta de identificar precozmente el aumento de cuerpos cetónicos antes de que se desarrolle", ha agregado.
ALTA CONCIENCIA, PERO BAJA FRECUENCIA DE PRUEBAS DE CUERPOS CETÓNICOS
Por otro lado, un segundo estudio, realizado entre 553 adultos con diabetes tipo 1 en la cohorte francesa SFDT1, ha demostrado que, aunque el 95 por ciento de los participantes había oído hablar de la cetosis, el 91 por ciento conocía la CAD y más de la mitad había experimentado un episodio previo de CAD, el 38 por ciento aún declaró no haber medido nunca sus niveles de cuerpos cetónicos.
La brecha entre el conocimiento y la acción estuvo impulsada por varios factores, entre ellos la dificultad para reconocer los síntomas iniciales y la carga de tiempo. Estos desafíos se observaron incluso entre los usuarios con un mayor conocimiento de las tecnologías, y entre quienes utilizan dispositivos de monitorización continua de glucosa (MCG) y sistemas de administración automática de insulina (AID).
El estudio también encontró diferencias significativas en la frecuencia con la que los profesionales sanitarios recomendaban la medición de cuerpos cetónicos. Las personas que usaban múltiples dosis diarias de insulina tenían muchas más probabilidades de declarar que nunca se les había recordado que debían medirse los cuerpos cetónicos, y menos probabilidades de que se les prescribiera una prueba de cuerpos cetónicos, en comparación con quienes usaban bombas de insulina o sistemas AID, a pesar de que las guías clínicas reconocidas internacionalmente recomiendan que cualquier persona en terapia insulínica intensiva compruebe sus cuerpos cetónicos cuando aparezcan síntomas como náuseas, vómitos o deshidratación.
GRAN VARIACIÓN EN LA PRÁCTICA DE MONITORIZACIÓN DE CUERPOS CETÓNICOS
Un tercer estudio cualitativo con endocrinólogos estadounidenses, endocrinólogos pediátricos y médicos de Atención Primaria encontró una amplia variación en la forma en que se enseña y practica el control de cuerpos cetónicos. Los profesionales sanitarios describieron un uso limitado de datos de cuerpos cetónicos en la atención rutinaria, una dependencia inconsistente de métodos tradicionales de prueba de cuerpos cetónicos y una gran variedad en cómo aconsejan a las personas responder al aumento de cuerpos cetónicos.
Incluso entre los especialistas que gestionan rutinariamente la CAD, no existía un enfoque consistente sobre cuándo o cómo debía usarse la monitorización de cuerpos cetónicos, lo que subraya que las brechas van más allá del comportamiento del paciente, afectando hasta el propio sistema sanitario.