Archivo - Hospital Universitario HM Sanchinarro incorpora dos nuevas terapias que ralentizan la progresión del Alzheimer - HM HOSPITALES - Archivo
MADRID 19 Oct. (EUROPA PRESS) -
El grupo sanitario HM Hospitales ha informado de la incorporación al Servicio de Neurología del Hospital Universitario HM Sanchinarro de Madrid de dos nuevas terapias que permiten ralentizar la progresión del Alzheimer, que son donanemab y lecanemab.
"Estamos ante un cambio importante en el abordaje de la enfermedad de Alzheimer, porque por primera vez disponemos de tratamientos que actúan sobre uno de los mecanismos implicados en su desarrollo y que han demostrado capacidad para ralentizar su progresión", ha indicado el miembro del departamento, el doctor Villino Rodríguez, quien ha añadido que el objetivo es "intentar que el deterioro avance más lentamente".
En este sentido, ha señalado que "en una enfermedad como el Alzheimer, en la que la autonomía se va perdiendo de forma progresiva, conseguir que una persona pueda mantener durante más tiempo sus capacidades cognitivas y funcionales tiene un valor muy importante, tanto para ella como para su familia". Ello en un contexto en el que durante décadas, las opciones farmacológicas disponibles se han centrado fundamentalmente en aliviar los síntomas, sin modificar de forma significativa los mecanismos responsables de la evolución de la patología.
Sin embargo, los nuevos tratamientos pueden aplicarse en pacientes que cumplen determinados criterios clínicos -fases iniciales y presencia de la patología amiloide- y con una valoración individualizada, y ello en personas diagnosticadas en fases tempranas. Por ello, el equipo de Neurología del centro, dirigido por la doctora Natalia Barbero, comenzó a administrar donanemab en agosto, y el 16 de septiembre inició el tratamiento con lecanemab, con ocho pacientes que están siendo tratados con el primer fármaco y tres con el segundo.
Ambas terapias son anticuerpos monoclonales dirigidos contra determinadas formas de la proteína beta-amiloide, cuya acumulación en el cerebro constituye una de las características patológicas de la enfermedad. De este modo, actúan sobre uno de los procesos biológicos implicados y han mostrado en ensayos clínicos que pueden ralentizar el deterioro cognitivo y funcional en determinados grupos de pacientes.
Así, identificar la enfermedad cuando los síntomas son todavía leves permite valorar las distintas alternativas terapéuticas antes de que se produzca un deterioro cognitivo y funcional más avanzado. La decisión de iniciar el tratamiento debe estar precedida por la evaluación del estado cognitivo, los resultados de las pruebas diagnósticas, los factores de riesgo y las posibles contraindicaciones.
VALORACIÓN DE SEGURIDAD ESPECÍFICA
Junto a ello, es necesaria una valoración de seguridad específica, incluida la consideración de determinados factores genéticos y la realización de estudios de neuroimagen conforme a los criterios establecidos para cada medicamento. El objetivo es identificar a las personas que pueden obtener un beneficio clínico y reducir, en la medida de lo posible, los riesgos asociados a la administración.
"Uno de los aspectos fundamentales es entender que estos tratamientos no están indicados para todos los pacientes", ha insistido Rodríguez, para agregar que "el diagnóstico temprano es ahora más importante que nunca". "Cuanto antes identifiquemos la enfermedad, mayores serán las posibilidades de valorar estas nuevas opciones terapéuticas en las personas que cumplen los criterios establecidos", ha explicado, tras lo que ha apuntado que la meta "no es tratar a más pacientes, sino identificar correctamente a aquellos que pueden beneficiarse" y acompañarles "con un seguimiento clínico riguroso durante todo el proceso".
En este contexto, ha divulgado que lecanemab y donanemab se administran mediante infusión intravenosa, con pautas y periodicidades diferentes. De hecho, su utilización exige una planificación asistencial que permita realizar las administraciones previstas y mantener una vigilancia clínica durante el tratamiento, siendo uno de los principales aspectos de seguridad la posibilidad de que aparezcan alteraciones relacionadas con el amiloide detectables mediante resonancia magnética, las cuales pueden manifestarse como edema cerebral o pequeñas hemorragias y, aunque en muchos casos son asintomáticas, también pueden provocar complicaciones relevantes.
Por ello, el seguimiento incluye controles de neuroimagen y una evaluación periódica de la tolerancia al tratamiento, además de la vigilancia de posibles síntomas neurológicos que requieran atención médica. De cualquier forma, hasta la fecha no se han comunicado efectos adversos, pero es necesario contar con profesionales especializados, capacidad diagnóstica, protocolos de seguimiento y coordinación entre los equipos asistenciales implicados.
La incorporación de lecanemab y donanemab se suma a otras opciones terapéuticas que el Hospital Universitario HM Sanchinarro ya ofrece a pacientes de Alzheimer, como el programa 'AMBAR', que está impulsado por la compañía farmacéutica Grifols. El tratamiento está dirigido a pacientes en fases leves o moderadas y se basa en una técnica de recambio plasmático terapéutico con reposición de albúmina, cuya meta es reducir la presencia en sangre de determinadas sustancias relacionadas con la fisiopatología del Alzheimer, como la proteína beta-amiloide, y contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo y funcional.