Dos de los tres implantes de esfínter urinario hechos en España los ha realizado el Centro Médico Ruber

Publicado 10/12/2018 14:03:18CET
El doctor Miguel Sánchez
QUIRÓNSALUD

MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

Dos de los tres implantes de esfínter urinario artificial hechos en España, mediante cirugía robótica, han sido realizadas por el equipo de urólogos del nuevo Centro Médico Ruber Internacional, ubicado en Madrid y abierto en junio de 2018.

La incontinencia urinaria, que afecta a la capacidad que tiene el tracto urinario de retener la orina que se almacena en la vejiga, es un problema social que disminuye la calidad de vida. Lo sufren el 23 por ciento de las mujeres frente al 9 por ciento de los varones, según el Observatorio Nacional de Incontinencia.

En la incontinencia de estrés se produce la pérdida involuntaria de orina con los esfuerzos, como coger peso o toser. Esto se debe a que el esfínter no es capaz de soportar el aumento de presión abdominal. En cambio, la incontinencia de urgencia consiste en un deseo imperioso de orinar difícilmente controlable.

El uso de sustancias vulcanizantes, mallas o cabestrillos pueden solucionar el problema. Sin embargo, para el 20 por ciento de las pacientes estas medidas no son suficientes y pueden necesitar el implante del esfínter mencionado, "una operación compleja con posibles complicaciones", han puntualizado desde el centro.

En este tipo de intervención se introduce una cinta alrededor de la uretra que va conectada a un reservorio, situado en el abdomen, además de una bomba, situada en el labio mayor de la vagina. "Es un anillo que se rellena con líquido, como un flotador y al estar lleno te cierra la uretra y el cuello de la vejiga", ha explicado el doctor Miguel Sánchez.

"Al pulsar un dispositivo, abres el circuito de forma que ese líquido vuelve al reservorio y te da tiempo para miccionar. Al cabo de entre tres y cinco minutos el propio reservorio vuelve a mandar el líquido al anillo para que cierre de nuevo". Esta operación funciona de igual forma en hombres con incontinencia de esfuerzo severa tras prostatectomia", ha agregado el experto.

La incontinencia puede manifestarse de tres formas distintas. A la incontinencia urinaria de esfuerzo o estrés, ya mencionada, se suman la de urgencia y la mixta, que combina características de las dos anteriores.

En los casos de incontinencia de urgencia, las principales vías de tratamiento son fármacos de vía oral. Si fracasan, la otra opción principal es la administración periódica de la toxina botulínica o bótox en el músculo detrusor de la vejiga.

OTRAS PATOLOGÍAS

Existen otras patologías del suelo pélvico que se manifiestan con dolor en el pene, los labios vaginales, el escroto y periné por compresión del nervio pudendo.

"El nervio pasa por un canal en la pelvis que puede verse afectado por procesos como cirugías, partos y traumatismos. Esta neuropatía, que causa dolor pélvico crónico, dispone de un tratamiento mediante cirugía robótica", ha explicado el doctor Miguel Sánchez.

La disfunción eréctil es un problema habitual que se considera como tal cuando persiste durante más de un mes. Hay dos grandes grupos de pacientes, los psicológicos y los orgánicos, además de aquellos que comparten un poco de los dos tipos anteriores.

La obesidad, la hipertensión, diabetes o el tabaquismo son algunos de los factores de riesgo de una disfunción que puede convertirse en un problema más grave. Dado que todos estos factores inflaman el endotelio, el tejido que recubre la zona interna de los vasos sanguíneos.

"La arterioesclerosis comienza por los pequeños vasos del pene y, a medida que la enfermedad no se controla y avanza, afecta a las arterias coronarias, arterias cerebrales y la aorta", ha indicado el experto.

La primera línea de tratamiento es farmacológica. Una serie de medicamentos que facilitan la vasodilatación de los cuerpos cavernosos del pene para que entre sangre y se produzca la rigidez y la erección. El 80 por ciento de los pacientes tienen una mejoría con este tratamiento.

"Hay un 20 por ciento que no responden porque tienen un problema grave de endotelio. En estos casos hay que inyectar el vasodilatador directamente en el pene a través de la uretra o en el cuerpo esponjoso de la uretra. Esto funciona en la mitad de casos. Hay un porcentaje de ellos que acaban finalmente en el implante de una prótesis de pene", ha desvelado el doctor Sánchez.

La prótesis de pene consiste en dos cilindros que se insertan dentro de los cuerpos cavernosos del pene, una especie de cilindro de músculo que lo dilata. "El paciente tiene una bomba en el escroto que bombea el líquido desde el reservorio abdominal. Cuando quieres una erección, bombeas ese líquido y los cilindros se van rellenando. Se ponen rígidos y el pene se va poniendo en erección", ha concluido el experto.