Archivo - Fátima Castaño y el Dr. Zayrho de San Vicente, de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten - OLGAGUARDDON/ MD ANDERSON – HOSPITEN - Archivo
MADRID 23 Jun. (EUROPA PRESS) -
El sueño desempeña un papel fundamental en la salud y el bienestar de las personas, especialmente en los pacientes oncológicos, para quienes un descanso adecuado contribuye a mejorar la recuperación física y emocional, según explica Zayrho de San Vicente, del Servicio de Neurología de MD Anderson Madrid - Hospiten.
El especialista hace hincapié en que, durante la enfermedad, los pacientes oncológicos atraviesan una situación de estrés emocional, personal y familiar, además de posibles efectos adversos resultantes de cirugías o tratamientos. "El buen descanso nocturno es fundamental para afrontar la complejidad asociada a la patología, así como para promover la energía diurna que permita realizar actividad física y mantener las rutinas del paciente", añade.
En la misma línea, Fátima Castaño, psicooncóloga de MD Anderson Madrid - Hospiten, destaca que el descanso debe comprenderse de manera amplia y no limitarse al número de horas de sueño. "Existe también otro tipo de cansancio que necesita del descanso: el cansancio emocional", explica.
Este cansancio, según señala, surge de la intensidad emocional asociada al proceso oncológico, que se relaciona con emociones negativas como la toma de decisiones, el estrés, la incertidumbre y la angustia. "Estas emociones desgastan mucho psicológicamente y a veces, incluso, físicamente. Es importante que los pacientes sean conscientes de que esto puede darse y la importancia que puede tener el descanso y el autocuidado en todos los aspectos", añade Castaño.
Los especialistas afirman que es necesario distinguir entre sueño y descanso, entendiendo que ambos se complementan y se retroalimentan durante el proceso oncológico. El sueño corresponde a un proceso fisiológico imprescindible: el descanso nocturno y las reparaciones celulares y neurológicas asociadas; mientras que el descanso físico y emocional permite desconectar de la sobrecarga física o mental y recuperar el equilibrio general al enfocar la mente en otras actividades diferentes al proceso oncológico.
En pacientes oncológicos, el cansancio no siempre se debe a una única causa, sino que puede estar relacionado con los tratamientos, con la propia enfermedad o con el impacto emocional o incluso a la sobrecarga de tareas que genera la experiencia.
UNA DIFICULTAD AÑADIDA: LA CULPA
En este escenario, afirman que es habitual que surja la culpa como una dificultad añadida. Algunos pacientes perciben que descansar implica no estar haciendo nada por mejorar, lo que aumenta el estrés y dificulta aún más la desconexión. Según Castaño, para disminuir la culpabilidad es relevante poner en valor la importancia que tiene mantenernos con energía o con capacidad suficiente, tanto física como psicológica, para afrontar esta etapa.
"El descanso no debe entenderse solo como el ejercicio activo de tumbarnos o descansar físicamente, sino como el hecho de disminuir el nivel de actividad o contar con ayudas que puedan favorecer que nos sintamos con más apoyo durante esta etapa", explica.
De San Vicente destaca, además, que el cerebro no mantiene la atención fija durante periodos prolongados, por lo que introducir pausas y descansos entre actividades puede mejorar el desempeño y reducir el desgaste mental. Asimismo, recuerda que un buen descanso nocturno ayuda a tener más claridad y recursos emocionales para sobrellevar el estrés, sobre todo cuando el proceso oncológico implica múltiples demandas personales, familiares y médicas.
LA IMPORTANCIA DE LOS HÁBITOS EN LA CALIDAD DEL SUEÑO
La noche suele ser, para muchos pacientes oncológicos, el momento más complejo, ya que, al disminuir la estimulación externa, aumenta la rumiación y las preocupaciones. Por ello, Castaño explica haya trabajar el sueño también durante el día, con regulación emocional y técnicas de desactivación, que ayuden a llegar a la noche con menos carga mental y física.
La desorganización de los ritmos circadianos afecta no solo al estado de ánimo, sino también a la capacidad cognitiva para solucionar conflictos y sobreponerse a las dificultades. "El estilo de vida moderno, con exposición nocturna a pantallas y luces artificiales puede interferir en los ciclos circadianos, la producción de melatonina y el establecimiento de rutinas correctas de descanso, por lo que es importante desconectar de las pantallas antes de dormir, y favorecer otras actividades como meditación, ejercicios de respiración, entre otras", afirma De San Vicente.