El donante vivo de riñón no ve recortados sus años de vida y sólo pierde entre un 10-20% de función renal, según experto

Actualizado 21/01/2010 14:37:17 CET

MADRID, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los donantes vivos para un trasplante de riñón no ven recortada su esperanza de vida, de hecho es superior a la de la media española, y sólo pierden entre un 10 y un 20 por ciento de función renal, debido a que el riñón restante aumenta su capacidad de cribado hasta casi duplicarla, según explicó hoy el responsable del Servicio de Nefrología del Hospital La Paz de Madrid, el doctor Fernando Escuin.

Durante su intervención en el 'Foro con Vida', organizado en el hospital madrileño por la Fundación Renal ALCER y la Organización Nacional de Trasplantes, el doctor Escuin matizó que la mayor esperanza de vida de los donantes se debe a "su excelente estado de salud" previo, "requisito imprescindible para acceder al programa de donaciones".

En cuanto a la pérdida de función renal, este experto señaló que "los estudios más amplios a doce años han demostrado que los donantes sólo han presentado ligeros niveles de proteinuria (alta presencia de proteínas en la sangre) y un aumento de la tensión arterial, aunque sin repercusiones significativas para la calidad de vida del donante".

El trasplante renal de donante vivo (TRDV) es una de las "asignaturas pendientes" en España, según el doctor Escuin. "A pesar de ser líderes en número de trasplantes, los TRDV sólo representan el 10 por ciento del total en este país, frente al 18 por ciento de la media europea, el 36 por ciento de Estados Unidos, e incluso el 46 por ciento de Sudamérica", afirmó.

La donación en vivo destaca frente a la donación de cadáver por el "beneficio psicológico para el donante, por el acto solidario y altruista; las mayores probabilidades de éxito y de que el receptor no rechace el nuevo órgano; la reducción de las listas de espera (que en España superan los 4.000 pacientes); y el escaso riesgo que supone para el donante", enumeró Escuin.

La reducción del número de accidentes de tráfico mortales y el aumento en la edad media de los donantes fallecidos "hace imprescindible la potenciación del TRDV", apuntó. En este sentido, la ONT ha logrado a través de su programa especializado aumentar del 3,4 por ciento al 10 por ciento el número de TRDV respecto al total, aunque "el objetivo es situarnos al mismo nivel que los países del entorno", aseveró este especialista.

Para ello, las nuevas modalidades de trasplantes anticipados (para evitar el inicio de la hemodiálisis), los trasplantes cruzados (entre parejas incompatibles), y la aparición de un mayor número de "donantes altruistas" (sin relación entre donante y receptor), son, según el doctor Escuin, "las principales vías para lograr este objetivo".