Disfagia: estos son los alimentos y bebidas que más riesgo tienen de provocar un atragantamiento

Archivo - Disfagia, tragar, dolor, atragantarse, comida.
Archivo - Disfagia, tragar, dolor, atragantarse, comida. - KAZUMA SEKI - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 3 septiembre 2026 8:35

   MADRID, 3 Sep. (EDIZIONES) -

   Tragar es un acto cotidiano al que apenas prestamos atención hasta que hacerlo se convierte en un problema. La disfagia, la dificultad o imposibilidad para transportar los alimentos desde la boca hasta el estómago, puede comprometer tanto la alimentación como la seguridad respiratoria de quien la padece. De hecho, no sólo puede provocar deshidratación y malnutrición, sino también aspiraciones y neumonías.

No solo los alimentos duros pueden provocar un atragantamiento

   Y aunque pueda parecer que los alimentos más peligrosos son los más duros, no siempre es así: los líquidos muy fluidos, como el agua, o aquellos productos que combinan diferentes texturas pueden resultar especialmente difíciles de controlar durante la deglución. El doctor Carlos Ruiz Escudero, jefe del Servicio de Diagnóstico por la Imagen del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, explica qué señales deben alertar, qué alimentos presentan mayor riesgo, y cómo adaptar su textura para comer y beber con mayor seguridad, durante esta entrevista con Europa Press Salud Infosalus.

   Especifica este experto que hasta un 67 por ciento de los pacientes que han sufrido un ictus padecen algún grado de trastornos de la deglución, al mismo tiempo que también es frecuente en afectados por enfermedades neurodegenerativas, o en pacientes con tumores de cabeza y de cuello (más probable en enfermos que han sido sometidos a Radioterapia).

   "También es habitual la disfagia en personas que se han sometido a una cirugía cervical, con trastornos neurológicos funcionales, y en aquellos afectados por fagofobia (miedo a tragar alimentos) y que desarrollan con frecuencia trastornos en la deglución", agrega este otorrinolaringólogo.

CUIDADO CON ESTOS ALIMENTOS

   Así, pedimos a Ruiz Escudero que nos detalle cuáles son los alimentos que más problemas generan en la disfagia orofaríngea, y advierte en este sentido de que no siempre son los más duros, sino aquellos que resultan difíciles de controlar dentro de la boca o que presentan varias texturas al mismo tiempo, entre los que apunta:

   ·Líquidos muy fluidos, una de las principales causas de aspiración en pacientes con disfagia.

   ·Alimentos con doble textura (sopa con fideos o tropezones, leche con cereales, etc) porque exigen una coordinación muy precisa que muchas personas con disfagia no pueden realizar.

   ·Alimentos secos que se desmenuzan, como el pan tostado, las patatas fritas, porque tienden a fragmentarse en pequeñas partículas que pueden dispersarse por la cavidad oral.

   ·Alimentos fibrosos (espárragos, alcachofa) porque las fibras son difíciles de masticar y de formar un bolo cohesionado.

   ·Frutos secos y semillas, alimentos pegajosos, o algunos duros que requieran mucha masticación.

ERRORES AL PREPARAR LA COMIDA

   En este sentido, el jefe del Servicio de Diagnóstico por la Imagen del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid sostiene que en la práctica clínica se observan una serie de errores frecuentes, y que pueden aumentar significativamente el riesgo de atragantamiento, de aspiración pulmonar, de desnutrición, o de deshidratación, entre los que se encuentran:

   ·No adaptar adecuadamente la textura de los alimentos, ofreciendo productos demasiado duros, secos, o que requieren mucha masticación.

   ·Considerar que basta con triturar cualquier alimento: Un puré con grumos, fibras, pieles, o semillas puede seguir siendo peligroso.

   ·Mezclar diferentes texturas en un mismo plato, por ejemplo, sopa con tropezones, cereales en leche, o frutas con mucho jugo; las texturas mixtas suelen ser especialmente difíciles de controlar durante la deglución.

   ·Los enfermos que padecen disfagia a líquidos también tienen problemas si les suministramos líquidos sin espesar creyendo erróneamente que el agua es siempre inocua.

   ·Utilizar espesantes de forma incorrecta, añadiendo cantidades insuficientes o excesivas.

   ·En ocasiones se prioriza la cantidad frente a la seguridad, insistiendo en que el paciente termine el plato, aunque esté fatigado.

   ·Permitir que el paciente coma acostado o semitumbado, aumentando el riesgo de aspiración.

LA ADAPTACIÓN DE TEXTURAS, LA MEDIDA ESTRELLA

   Aquí resalta este experto de Quirónsalud Sur que la adaptación de texturas consiste en modificar la consistencia de los alimentos y de las bebidas para ajustarlas a la capacidad de masticación y de la deglución de cada paciente: "El objetivo es que el bolo alimenticio sea fácil de controlar dentro de la boca, pueda desplazarse de forma coordinada hacia la faringe, y reduzca el riesgo de que parte del alimento entre en la vía respiratoria".

   Las texturas seguras deben ser homogéneas, según prosigue, sin grumos ni partículas, sin fibras largas, sin semillas, ni huesos, ni pieles, pero con suficiente humedad. "El objetivo es que el bolo alimenticio sea cohesionado y que no se fragmente en la boca", agrega.

   Es más, sostiene este especialista en Otorrinolaringología que uno de los grandes retos de la alimentación de los pacientes con disfagia es que la adaptación de texturas se traduzca en una dieta monótona, poco atractiva, o nutricionalmente deficiente.

   "Recomendamos variar los ingredientes y sabores para evitar la monotonía; mantener una adecuada aportación proteica mediante carnes, pescados, huevos, legumbres, o lácteos adaptados; utilizar especias y hierbas aromáticas para potenciar el sabor; cuidar la presentación de los platos, ya que el aspecto visual influye mucho en el apetito, o enriquecer nutricionalmente los purés con aceite de oliva virgen extra, leche en polvo, queso fresco, o proteína suplementaria cuando sea necesario. También ayuda mucho distribuir la alimentación en varias tomas pequeñas si aparece fatiga al comer", subraya.

EL PAPEL DE LOS ESPESANTES

   Asimismo, destaca el doctor Ruiz el papel de los espesantes para los pacientes con disfagia, unos productos diseñados para aumentar la viscosidad de los líquidos, haciéndolos más lentos y fáciles de controlar durante la deglución.

   "En los pacientes con disfagia, especialmente cuando existe dificultad para manejar líquidos finos como agua, café, o infusiones, estos productos pueden ser fundamentales. El espesante aumenta la viscosidad consiguiendo que el líquido circule más lentamente, lo que permite al paciente de disponer más tiempo para la deglución, lo que reduce el riesgo de aspiración", afirma.

   Y es que no hay que olvidar que, en muchos casos, la hidratación de estos pacientes es uno de los grandes retos, puesto que la deshidratación es uno de los problemas más frecuentes en personas con disfagia: "Muchos pacientes beben menos por miedo a atragantarse. Para ayudarles es importante utilizar espesantes que les permite ingerir líquidos con la viscosidad que les indicamos. También ofrecerles pequeñas cantidades de líquido con frecuencia a lo largo del día, siempre controlando la postura durante la ingesta (manteniendo al paciente sentado y erguido). También ayuda a mantener la hidratación el consumo de gelatinas adaptadas, agua gelificada, purés con alto contenido hídrico, o yogures, natillas, o cremas cuando estén indicados".

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