Publicado 25/01/2021 10:22CET

Descubren cómo reducir el riesgo de cáncer colorrectal en pacientes con Síndrome de Lynch

De izquierda a derecha, Leticia Moreira, Ariadna Sánchez, Maria Pellisé y Francesc Balaguer, co-autores del estudio.
De izquierda a derecha, Leticia Moreira, Ariadna Sánchez, Maria Pellisé y Francesc Balaguer, co-autores del estudio. - FRANCISCO AVIA – HOSPITAL CLÍNIC

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) demuestra que, en pacientes con el síndrome de Lynch, las endoscopias deben ser completas, con una preparación intestinal buena, con uso de endoscopios de alta definición y cromoendoscopia y en periodos de menos de 3 años, con el fin de reducir el riesgo de cáncer colorrectal.

En concreto, la calidad de la colonoscopia, la preparación intestinal antes de hacer la prueba, el uso endoscopios de alta definición y la cromoendoscopia (un tipo de endoscopia en la que se utilizan colorantes o filtros de la imagen para visualizar mejor las lesiones), permite una mejor detección de las lesiones premalignas. Esto, junto con la realización de las colonoscopias en intervalos de menos de tres años, ayuda a prevenir el riesgo de aparición de un cáncer colorrectal en el síndrome de Lynch.

El estudio, publicado en la revista 'Clinical Gastroenterology and Hepatology', ha sido coordinado por el jefe del Servicio de Gastroenterología del Clínic e investigador del grupo Oncología gastrointestinal y pancreática del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (Ciberehd), Francesc Balaguer. La primera firmante del trabajo es Ariadna Sánchez, especialista e investigadora del mismo grupo del Clínic-Idibaps y Ciberehd.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE LYNCH?

El síndrome de Lynch es la forma más frecuente de cáncer colorrectal hereditario e implica que estos pacientes tienen un riesgo de desarrollar cáncer colorrectal que se eleva hasta más del 70 por ciento a lo largo de la vida y que suele aparecer en edades precoces. Por su parte, la colonoscopia ha demostrado reducir el riesgo y la mortalidad por cáncer en esta población, pero en los últimos años se ha puesto en duda su eficacia, ya que hay estudios en los que la incidencia de cáncer, a pesar del seguimiento endoscópico, sigue siendo alta.

En estos estudios, en general, no se ha tenido en cuenta de calidad de la colonoscopia y no han controlado factores como si la preparación del intestino era la adecuada, si las colonoscopias eran completas, si los endoscopistas tenían altas tasas de detección de adenomas o la periodicidad con que se efectuaban las exploraciones. "Para estudios en población de riesgo intermedio, población que se somete a cribado de cáncer de colon, sabemos que hay una relación directa entre una calidad alta de las colonoscopias con una reducción en la incidencia y mortalidad por cáncer colorrectal", señala Balaguer.

Por este motivo, los investigadores diseñaron un estudio multicéntrico en el que participaron más de 27 centros para evaluar la relación entre la calidad de la colonoscopia y la detección y prevención de lesiones en pacientes con síndrome de Lynch.

Así, se incluyeron 813 pacientes con síndrome de Lynch bajo seguimiento endoscópico. De estos, sólo el 28 por ciento cumplían con las recomendaciones actuales de seguimiento de las guías europeas (todas las colonoscopias completas, limpias y en periodos de menos de 2 años).

Así las cosas, se demostró que una mejor calidad en la colonoscopia, en parámetros de limpieza, exploraciones completas, el uso de cromoendoscopia y de endoscopia de alta definición, aumenta la detección de adenomas (lesiones premalignas), especialmente lesiones pequeñas y planas. "Este hecho es importante ya que en el síndrome de Lynch los adenomas pequeños ya pueden presentar displasia avanzada y pueden progresar a cáncer en poco tiempo", explica Ariadna Sánchez.

Por último, se comprobó que realizar las colonoscopias en intervalos de menos de 3 años tiene la capacidad de prevenir el riesgo de cáncer colorrectal durante el seguimiento.

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