Desarrollan nanopartículas magnéticas para frenar hemorragias internas

Sangre, torrente sanguíneo
PIXABAY
Publicado 19/03/2018 18:01:11CET

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Universidad ITMO en San Petersburgo (Rusia) han desarrollado un nuevo sistema para detener hemorragias internas basado en nanopartículas con trombina impulsadas por un sistema magnético, que ha demostrado ser hasta 15 veces más eficaz a la hora de evitar la formación de coágulos o detener el sangrado.

Este nuevo tratamiento, que describen en el último número de la revista 'Scientific Reports', se puede administrar por vía intravenosa directamente en el sitio donde se produce la lesión vascular, y no se ha observado ninguna toxicidad que pueda poner en duda su uso en humanos.

Las hemorragias internas pueden estar provocadas por diferentes motivos, como traumatismos o enfermedades crónicas, y aunque pueden darse en cualquier parte del cuerpo, el pronóstico en la mayoría de casos no es muy alentador ya que en puede causar pérdidas masivas de sangre y causar disfunciones orgánicas. De hecho, las hemorragias gastrointestinales causan cada año unas 20.000 muertes en Estados Unidos.

Para evitarlas, la única alternativa es el uso lo antes posible de medicamentos para detener la pérdida de sangre, según los autores del estudio, que sin embargo lamentan que ninguno es capaz por si solo de resolver el problema sin pasar por el quirófano. Y el problema que hasta ahora han mostrado los medicamentos inyectables es que solo conseguía frenar las hemorragias en el vaso sanguíneo dañado.

En este caso, los científicos rusos desarrollaron un método basado en el uso de nanopartículas impulsadas por imanes que cuentan cond dos elementos clave, uno de ellos la trombina, enzima responsable de la coagulación de la sangre que cuando interactúa con otra llamada fibrinógeno desencadena la formación de coágulos para bloquear el vaso dañado.

Además, la trombina se envuelve en una matriz porosa especial hecha de magnetita, un mineral que permite un control preciso del movimiento de las partículas dentro del cuerpo usando un campo magnético externo.

Las nanopartículas magnéticas con trombina tienen baja actividad y no causan coágulos sanguíneos si se distribuyen de manera uniforme en los vasos sanguíneos. Por lo tanto, según los autores, es posible inyectar una solución de partículas por vía intravenosa y localizarlas donde sea necesario utilizando un imán.

De este modo, cuando el paciente recibe una porción extra de fibrinógeno, las partículas de trombina alrededor de la zona dañada interactúan con él y el sangrado se detiene más rápido.

LA TROMBINA ES MENOS ACTIVA, PERO AÚN ASÍ FUNCIONA

"Probamos la eficacia de las nanopartículas en muestras de plasma sanguíneo humano y en un modelo especial", ha explicado Andrey Drozdov, uno de los autores del estudio, lo que les sirvió para comprobar que la trombina de estas nanopartículas es menos activa en comparación con su variante libre.

"Sin embargo, continuamos con las pruebas y realizamos experimentos adicionales en un modelo de torrente sanguíneo, y pudimos observar cómo se comportan las nanopartículas cuando el vaso está dañado. Resultó que la localización magnética compensa la menor actividad, y las nanopartículas reducen el tiempo de coagulación en 6,5 veces y pueden reducir la pérdida total de sangre en 15 veces", ha detallado.

El jefe del laboratorio que ha coordinado el estudio, Vladimir Vinogradov, admite que sintetizar estas nanopartículas no ha sido fácil dado que es importante mantener su tamaño de 200 nanómetros, ya que "de lo contrario no serían aptas para la inyección".

Además, se requieren condiciones de síntesis suaves para que la molécula de trombina no se descomponga y pierda completamente su actividad. Pero pese a ello, han conseguido que las moléculas desarrolladas no sean tóxicas, incluso durante exposiciones prolongadas.