Publicado 21/05/2021 10:42CET

¿Deberíamos seguir usando mascarilla tras la pandemia para evitar síntomas de alergia?

Archivo - Mujer estornudando con mascarillla. Alergia. Primavera
Archivo - Mujer estornudando con mascarillla. Alergia. Primavera - DAMIRCUDIC/ISTOCK - Archivo

MADRID, 21 May. (EUROPA PRESS) -

La doctora Noelia Colomer, especialista en alergología en el Hospital IMED Valencia, recomienda a los pacientes alérgicos seguir usando mascarilla tras la pandemia, ya que "sigue y seguirá siendo una herramienta muy útil a la hora de reducir los síntomas".

En este sentido, ha confirmado que con el uso de mascarillas por la pandemia se ha reducido el consumo de medicación de rescate en pacientes alérgicos, sobre todo a pólenes y esporas de hongos; además, también ha habido una reducción de las visitas a urgencias por agudización de la patología alérgica.

"Era de esperar que el uso de mascarillas, sobre todo las que ofrecen mayor filtración, ayudase a las personas alérgicas a minimizar los síntomas de su alergia respiratoria", ha expresado Colomer. "Se conocía la eficacia de estos dispositivos, pero los pacientes eran reacios a utilizarlas, bien fuera por incomodidad, vergüenza, o reparo", ha añadido.

Por su parte, el investigador de CSIC José María Lagarón, líder del grupo de investigadores que ha desarrollado junto con Bioinicia el filtro de nanofibras PROVEIL, comparte la misma opinión y apuesta por el uso de las mascarillas para para minimizar las alergias. "El uso habitual de mascarillas EPIs finas, confortables y con tamaño de poro muy pequeño, cuando hay exposición a polvo, durante la limpieza, por ejemplo, y al salir al campo, puede ser sin duda una solución muy eficaz".

Sin embargo, advierte de que las mascarillas quirúrgicas son menos efectivas para este fin, al ser de un tipo más abierto. "La mascarilla debería desecharse después del uso en exteriores y después de la limpieza, ya que los ácaros o sus deposiciones, y el polen se quedarían retenidos en el filtro de la mascarilla y sobre el exterior, y su re-usabilidad podría ser contraproducente", asegura Lacarón.

"Gracias a esta pandemia hemos descubierto una nueva manera de protegernos frente al polen y las bacterias", señala el investigador. "Es conocido que durante esta pandemia ha habido muchos menos casos de gripe y seguro que también de otras infecciones víricas y bacterianas. Las mascarillas cómodas de alta protección son sin duda un nuevo elemento profiláctico que nos dará mayor seguridad en lugares públicos, tales como transportes, hospitales y lugares cerrados."

NO TODAS LAS MASCARILLAS SON EFICACES CONTRA LA ALERGIA

Pero no todas las mascarillas son eficaces. La Sociedad Española de Alergología (SEAIC) recomienda el uso de las mascarillas autofiltración tipo FFP2, FFP3 y EPI frente a las quirúrgicas y cubrebocas. Así lo asegura también la doctora Colomer, quien asegura que, frente a los aeroalérgenos (pólenes, esporas de hongos, ácaros y epitelios) no sirve cualquier tipo de mascarillas. "Las que van a ayudar a los pacientes alérgicos a filtrar las partículas alergénicas del aire que respiran son las FFP1, FFP2, FFP3 y EPI". Asimismo, aclara que las FFP1 no protegen frente al contagio, ya que no filtran el aire que exhala la persona que las porta.

Así, Lagarón recomienda desecharlas después de la exposición al alérgeno "con mucho cuidado" y lavarse las manos a continuación, ya que "este quedará concentrado en la mascarilla", explica el investigador del CSIC. Sobre todo preocupa, prosigue, que los alérgenos se queden en el exterior de esta y consigan entrar a través del contacto con las manos.

Así, una de las ventajas del viricida y de poder desinfectar la mascarilla con pulverización de alcohol es poder inactivar los microorganismos. "Sin embargo desconocemos cómo de eficaz es contra los alérgenos mencionados, ya que, por ejemplo incluso el ácaro muerto puede inducir reacción alérgica", ha apuntado. "Sin duda, es un ámbito de estudio interesante para nosotros y lo vamos a estudiar", ha anunciado.